CON GABRIELA WARKENTIN, JAVIER RISCO Y SOPITAS

SOPITAS: Gianluigi Buffon, el mítico guardameta de la Juventus

Gianluigi Buffon, confesó que la presión y el ritmo de vida repetitivo le provocaron una profunda depresión, de la que salió acercándose a la cultura

Cuando pensamos en futbolistas, pensamos en sujetos que tienen absolutamente todo: fama, dinero y fortuna en cada paso que dan, sin embargo, esta semana, Gianluigi Buffón, el mítico guardameta de la Juventus, confesó que la presión y el ritmo de vida repetitivo del futbolista le provocaron una profunda depresión cuando tenía 26 años, de la que salió acercándose a la cultura y aprendiendo a valorar «las pequeñas cosas».

Si vives de forma nihilista, fijándote solo en el fútbol, tu alma empezará a cambiar. Al final estarás tan deprimido que ya no tendrás ganas de levantarte de la cama.

Es parte de la carta que escribió Buffon para The Players Tribune, dedicada a si mismo cuando tenía 17 años y empezaba su carrera.

El arquero italiano que hizo historia en el Mundial 2006 de Alemania, donde Italia resultó campeón del mundo, tuvo que esperar 15 años para poder abrir su corazón, confesar uno de los grandes obstáculos que atravesó y cómo salió victorioso.

“Puedes reír, pero es lo que te pasará. Llegará en el momento más alto de tu carrera, cuando tendrás todo lo que un hombre puede pedir a la vida. Tendrás 26 años, Tendrás dinero y respeto. La gente te llamará ‘Superman'”,

Nacido en la provincia de Carrera, Buffon se inició en el fútbol a los 13 años pero cuando su vida estaba abarrotada en el deporte y su mente sumida en una profunda depresión, su instinto sabía que no podía tocar fondo y de acuerdo con el portero de la Serie A su salvación fue el arte.

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Visitando museos y galerías Hasta que se topó con la pintura titulada 'El Paseo', del artista Marc Chagall, en el que se puede apreciar que el autor que sujeta por una mano a su mujer mientras esta fluctúa libremente en el aire. Buffón contó que pasó horas admirando la obra, pues le connotaba una sensación de felicidad en las cosas simples, por lo que no pasó mucho tiempo para que se convirtiera en su cuadro favorito, al que regresó a apreciar en varias ocasiones, hasta que reparó en que las pequeñas cosas de la vida, son las que de verdad importan.

En su carta, se recuerda a sí mismo que debe considerarse como un hombre normal, como los demás, evitando repetir los errores que cometió en su juventud, como cuando quiso animar a sus compañeros del Parma con una frase que no sabía que estaba vinculada al fascismo. No obstante, el mítico guardameta, concluye reconociendo que “los errores son importantes porque te recuerdan que eres humano". Mientras que en una pequeña nota al calce, se puede leer:

“El mundo del fútbol tratará de convencerte de que eres especial, pero acuérdate de que no eres distinto con respecto al hombre del bar o al electricista, de los que eres amigo”, exponiendo las razones que lo hicieron un arquero único y un hombre excepcional.

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