La misoginia en la música popular, un trazo del rock al reggaetón

Oscar Adame nos cuent sobre los juicios de valor contra géneros musicales

Uno de los puntos más criticados con respecto a la popularidad del reggeatón y el trap en español es la idea generalizada que se tiene respecto su contenido, el cual se dice está repleto de letras machistas o misóginas. Hay que ser conscientes de ello, es una verdad que rodea al género que es difícil de escapar, puesto que sus orígenes y gran parte de su naturaleza radica en el hecho de que nació como una expresión musical urbana dedicada a la glorificación del sexo y la fiesta en las playas de Puerto Rico.

Hay muchos ejemplos de misoginia en el reggaetón, de la época bling-bling dosmilera, y sus orígenes noventeros. Sin embargo, estas etiquetas no fungen como un absoluto en el cual se pueden categorizar a todas sus producciones e intérpretes. Además, es imposible juzgar a toda una expresión cultural a través de un juicio moral, y es importante hacer una diferenciación justa entre el ser misógino y ser una persona abiertamente sexual, zona en la cual se encuentran hoy en día la gran mayoría de los grandes exponentes del género.

Juzgar al reggaetón por su sexualidad es el equivalente a cuando los hiper-moralistas de 1956 pidieron censurar a Elvis Presley por los -sensuales- movimientos de cadera que mostró en el programa de Ed Sullivan. Un intérprete que fue considerado -vulgar- e -inmoral- gracias a este tema que llegó al punto en el cual el intérprete se hizo acreedor de una amonestación judicial que le prohibía realizar su baile. Era la moralidad de la época, una que se ha abierto a mostrar cada vez más elementos sexuales dentro de su cultura pop debido a las revoluciones culturales que han habido desde entonces, en las cuales se aboga por una mayor libertad de índole sexual y entre las cuales se encuentra el presente del perreo.

Las comparaciones no se pueden hacer solo con artistas que presentaron, de igual manera, bailes y discursos que en realidad son inofensivos. También se pueden hacer sobre intérpretes que sí han mostrado conductas misóginas tanto en su vida personal, como en sus letras, derivados de todos los géneros: rock, metal, cumbia, salsa, punk, y un largo etcétera. En esto, hay que agregar que somos conscientes de los cambios sociales positivos que hemos vivido a lo largo de los últimos lustros, otorgándonos una mayor sensibilidad a tipos de misoginia que no eran tan aparentes.

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