CON MARTHA DEBAYLE

¿Te cuesta mucho trabajo tomar decisiones? Quizá tienes “Decidofobia”

Para todos aquellos que ven como un infierno tomar una decisión, pero le consultan a todo mundo, pero lo piensan mil veces, pero les agobia y angustia

En cabina con Mario Guerra, tanatólogo, conferencista, business coach, psicoterapeuta (TW: @marioguerra).

¿Qué es la decidofobia?

Es hasta cierto punto normal que a muchos nos cueste trabajo tomar decisiones importantes, pero hay personas que hacer eso les representa todo un reto. La decidofobia es el miedo extremo y paralizante a tomar decisiones por pensar que se puede tomar una mala decisión o elegir la opción “incorrecta”. Se vincula con el miedo existencial a la libertad y la toma de responsabilidad. El término fue acuñado desde 1973 por el filósofo Walter Kaufmann, profesor de la U. de Princeton y autor del libro “Sin culpa ni justicia; de la decidofobia a la autonomía”

Test informal para evaluar tu decidofobia

Responde SI o NO a cada pregunta pensando en decisiones importantes a menos que la pregunta indique lo contrario(Si tu respuesta es depende o a veces, ponle Sí)

1. ¿Sientes que si tomas una decisión y te equivocas, te van a criticar, juzgar o burlarse?
2. ¿Cuando eliges algo piensas que la opción que no elegiste era mejor que la que sí?
3. ¿Por ir en busca de lo mejor has dejado pasar buenas oportunidades y cuando vuelves ya se fueron?
4. Como cuando ves algo que te gusta en una tienda, pero por buscar algo más, te vas y luego regresas y ya no está.
5. ¿Más de una persona te ha dicho que eres lento para tomar decisiones o que eres alguien indeciso?
6. ¿Cuando no te decides es porque tienes miedo a tomar una mala decisión?
7. ¿Ante una decisión te pasas demasiado tiempo pensando cuál es la mejor opción?
8. ¿Te ha pasado que por no decidirte rápido alguna oportunidad se te escapó? Un viaje, una invitación, llegarle a alguien que te gustaba, una oportunidad…
9. ¿Después de tomar una decisión te sientes culpable o te arrepientes?
10. ¿Te cuesta trabajo elegir hasta qué comida pedir o qué película ver en el cine?
11. ¿Sientes que no tienes buen gusto para elegir ropa, comida o lugares y por eso mejor le pides a otros lo hagan por ti?
12. ¿A veces tomas decisiones dejando que la suerte se haga cargo como “echando un volado”?
13. Si fueras paseando por un camino en el bosque y de pronto el camino se dividiera en dos sin ninguna señal ¿pensarías que uno de los 2 caminos es bueno y el otro malo?

Resultados:

Por cada Sí suma un punto. Los NO, no valen nada.

0 = Si contestaste a cada pregunta sin dudar y sacaste cero, es probable que uno de tus mecanismos de defensa contra el miedo sea la negación. Si le pensaste un poco en cada uno, entonces puede que de verdad seas un pez en el agua para eso de tomar decisiones.

1 a 3 = Tu nivel de miedo a tomar decisiones es bajo y puede que no represente un problema en tu vida, especialmente si tus respuestas sí fueron en las preguntas 5, 6 y 12

4 a 6 = Ya la decidofobia se empieza a notar en tu vida. Puede que aún no sea un problema serio, pero cuando te sientes ansioso la cosa empeora.

7 a 9 = Nadie quiere estar en tus zapatas, excepto alguien que haya sacado 10 puntos o más. Tu indecisión no sólo te delata sino te hunde. Pocas veces tomas una decisión importante sin experimentar ansiedad o remordimiento.

10 a 12 = Estas grave. Seguro te retrasaste hasta en responder el test porque no te decidías si responder Sí o No. Tus amigos y familia deben ponerte las cruces cada vez que salen a algún lado. Para tí las decisiones son sufrimiento y se te nota por la serie de malas decisiones que seguramente vas tomando por la vida producto de tu ansiedad.

¿Por qué pasa?

Al ser un término más bien filosófico, no es un trastorno clínicamente descrito, pero formaría parte del espectro de la ansiedad bajo la forma de:

Miedo a tomar una mala decisión

Catastrofismo (que nos hace pensar que de seguro se tomará una mala decisión)

Evitación, como un mecanismo de defensa por el temor de hacerse cargo de las consecuencias del resultado de las decisiones tomadas.

Se suele creer que este es un patrón que padecen las personas perfeccionistas pero no siempre es así; es un patrón más, como ya dije, que tiene que ver con la ansiedad en general.

¿Cómo nos afecta?

Conformismo

Como sueles dejar que otros decidan por ti, entonces tienes que conformarte con lo que ellos elijan.

No te pones exigente ni dejas oir tu voz porque eso implica que tienes que opinar y expresar lo que piensas y quieres. El miedo a la crítica, el juicio y la burla te obligan a quedarte callado cuando se dispara la ansiedad.

Tu vida tiende a hacerse rutinaria, predecible y en cierto punto hasta de conductas un tanto obsesivas.

Tomas malas decisiones

La ansiedad causa una especie de corto circuito en el lóbulo frontal (que es precisamente el que se encarga en parte de la toma de buenas decisiones) y entonces decides más por emociones (siendo la principal el miedo) que usando la combinación ideal de razón-emoción.

Un estudio realizado en el año 2016 en la Universidad de Pittsburgh y publicado en el Journal of Neuroscience describe como la ansiedad desactiva las neuronas en la corteza prefrontal ligadas a la toma de decisiones:

La ansiedad altera profundamente las áreas encargadas de la planificación a largo plazo, la comprensión de las reglas, el cálculo de las consecuencias, el riesgo, la recompensa, la regulación de las emociones y la resolución de problemas.

Como tomas malas decisiones o decisiones que te alejan de lo que querías, entonces tu siguiente toma de decisiones estará más cargada de ansiedad que la anterior y así sucesivamente. Tenderás a pensar que “siempre tomas malas decisiones” porque la evidencia te lo confirmará, pero aquí sí es importante saber que primero fue el huevo y no la gallina; es decir, primero fue la ansiedad y como resultado el tomar decisiones malas.

Evitación y procrastinación

Te privas de situaciones donde haya que decidir y prefieres actuar a la segura sólo frecuentando lugares o personas que no te hagan sentir presionado. Como esto es un mecanismo de defensa inmaduro, efectivamente te mantiene tranquilo mientras estés en la situación elegida, pero hará que te sientas cada vez más ansioso en situaciones que escapen de tu control o que sean inesperadas.

Sueles procrastinar la toma de decisiones con los resultados que eso te pueda traer en tu vida laboral, social, financiera y hasta en la salud.

El procrastinador no suele ser flojo sino muy ansioso y deja de actuar con la esperanza que el dilema desaparezca y no tenga que decidir.

Interfiere con tu vida personal y social

Con todo lo anterior a cuestas no sería poco probable que ya muchos piensen que eres raro, maniático o muy indeciso. No saben que detrás de esta actitud esté una gran ansiedad que te hace ver los peores escenarios y creer que no serás capaz de afrontar las consecuencias de lo que decidas.

¿Qué podemos hacer?

Reconoce

Que no es que te guste considerar adecuadamente todas las variables de una situación, sino que tienes miedo a decidir por la razón que sea.

Si no reconoces que tienes ansiedad ante la toma de decisiones, no hay manera de que puedas hacer algo con eso.

Identifica

Qué es lo que realmente te provoca ansiedad. ¿Es tomar decisiones o el miedo a equivocarte? ¿Es el miedo a equivocarte o que te critiquen o que se burlen? ¿Es que te critiquen o que se burlen o el hecho de que si lo hacen sentirás que te ven como alguien tonto y de poco valor y te dejen solo?.

esto lo puedes practicar haciendo la pregunta ¡qué me da miedo? y luego ¿Qué me da miedo de lo que me da miedo? y así hasta identificar la fuente de ansiedad más primaria.

Atiende

Si no ubicas qué es lo que te produce esto o si haciéndolo no puedes parar la ansiedad que te lleva a la indecisión, es hora de buscar ayuda.

No porque no se trate de un trastorno no significa que no puedas hacer algo con eso desde un punto de vista terapéutico. El objetivo no es que aprendas a tomar decisiones, sino que mitigues tu ansiedad hasta niveles que no represente un problema para ti.

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