CON MARTHA DEBAYLE

Atracones: Por qué no puedo dejar de comer

Viene Adriana Esteva y les vamos a decir qué onda con el atracón, por qué cuando algo nos afecta emocionalmente no dejamos de comer

En cabina con Adriana Esteva, especialista en Nutrición Emocional, autora de “Cuando la comida calla mis sentimientos” y “En la comida como en la vida” y facilitadora de taller “Comiéndome mis emociones” (TW: @adriesteva // FB: COMIENDOME MIS EMOCIONES ADRI ESTEVA // IG: adriestevar // MAIL aestevita@hotmail.com // WHATSAPP 5532381755).

Libros de Adriana Esteva:

“Cuando la comida calla mis sentimientos” y “En la comida como en la vida” y facilitadora de taller “Comiéndome mis emociones”

Recuerdas cuántas veces por no permitirte hacer algo, tener algo, decir algo o comer algo que deseabas acabaste cayendo en algún exceso.

Por ejemplo, a lo mejor no le pusiste un alto a la falta de respeto que cometió contigo tu pareja con tal de no tener una discusión y horas o días después explotas aparentemente sin razón cuando sin querer se tropieza y tira un vaso de agua sobre la mesa.

O te negaste a darte un descanso y terminas con una gripe espantosa que te tira en cama una semana completa.

Te rehúsas a comer algo que te gusta y terminas dándote un tremendo atracón

El atracón suele ser uno de los episodios con más sentimientos encontrados al que quienes tenemos una mala relación con la comida nos enfrentamos. Son estos momentos en que la fuerza de voluntad parece haberse perdido en el océano, que nos vemos poseídos por fuerzas demoniacas que nos llevan como autómatas a abrir el refri, la alacena, a vaciar la tiendita, comer una pizza fría, levantar el arroz que se cayó del suelo, combinar la salchicha vieja de hace una semana r con un poco de espagueti duro y mil historias que pocos se atreverían a revelar, ya que por lo general lo hacemos a escondidas. Son episodios de mucha violencia, descontrol, vergüenza, desolación, angustia y pánico.

Christopher Fairburn señala que estos episodios tienen ciertas características:

Sentimiento de placer en un principio

Velocidad de la ingesta

Agitación

Sensación de conciencia alterada

Necesidad de mantenerlo oculto

Pérdida de control

Sentimientos de disgusto y desesperación

Son reflejo regularmente de :

Rebelión ante la privación ya sea :

Alimenticia: Restringirme cualquier alimento o grupo de alimentos (la restricción lleva a la compulsión)

Emocional:

No permitirme sentir lo que siento

No decir algo que quiero decir

No hacer algo que quiero hace

No tener algo que quiero tener

No permitirme pedir lo que necesito

No permitirme tomar lo que deseo

No permitirme decir lo que quiero decir

Nuestro deseo de escapar

¿Escapar de qué?

De una emoción que creemos prohibida, peligrosa o desconocida.

De alguna situación vergonzosa, desgastante o amenazante (incluye situaciones de intimidad y felicidad)

Incapacidad de “digerir” alguna situación, sentimiento o persona.

De algo que nos está sobrepasando

Los atracones no solo son de comida, nos damos atracones de irresponsabilidad, cuando nuestro crítico interno no nos permite solar, delegar, confiar. También nos damos atracones de enfermedad cuando no nos permitimos descansar, o atracamos a nuestra pareja cuando no sentimos el suficiente amor por nosotros mismos.

¿De qué te has dado atracones? (además que de comida)

¿De desorden por ser tan obsesivo?

¿De sexo por haber estado reprimiendo el deseo?

¿De odio por no haber reconocido tus abusos?

¿De arrebatos por no haber puesto límites?

¿De celos por no confiar en ti mismo?

¿De locura por no permitirte descontrolarte de vez en cuando?

¿De amargura por no dejar salir la luz de tu corazón?

¿De dureza por no atreverte a tocar tu vulnerabilidad?

¿De gritos por haber callado tanto?

¿Cómo hacerles frente?

Detente solo unos segundos y pregúntate si verdaderamente te está gustando lo que estas comiendo

Ponle atención a las sensaciones físicas de tu cuerpo

No trates de frenarlo, si no de observarlo

Acompáñate: Me doy cuenta…

Pon a la vista lo que te vas a comer

¿Cómo prevenirlos?

No te restrinjas ni física ni emocionalmente
Integra a tu vida nuevas formas de manejar tus emociones : (escribir, caminar, bailar, darte baños deliciosos, hablar, moverte, descansar, meditar)
Observa tus detonantes
Practica comer con atención plena
¿Quién se esconde detrás de nuestros atracones?
Nuestro niño interior herido, asustado y limitado
¿Quién puede hacerse cargo de ellos hoy?
Nuestro adulto consciente, con opciones, responsable y que puede tocar principio de realidad.

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