CON MELISSA MOCHULSKE

A mi manera: Primera lección para catar un vino

Moviendo la copa podemos detectar la concentración alcohólica de un vino

Cómo nos gustan los vinos y cuántas ganas tenemos de saber más de ellos… Para catar un vino, hay tres fases básicas: visual, olfativa y gustativa.

Vamos a empezar por la visual, bebamos un poquito con los ojos.

Una vez descorchada la botella, servimos un poquito en la copa y la agarramos por la base o tallo para que el vino no se caliente. Idealmente, se debe inclinar y contrastar con un fondo blanco para observar el líquido desde arriba.

Lo primero que vamos a observar es la nitidez, o sea, cualquier defecto que pueda tener el vino, porque idealmente, debe estar limpio y libre de imperfecciones a simple vista.

El color es independiente de la intensidad y dependiendo del tipo de vino, abarca diferentes gamas y tonalidades. Por ejemplo, en vinos blancos podemos encontrar gamas pardas, amarillentas o verdosas… En vinos rosados, tonos desde el rosa, frambuesa, salmón... Y en vinos tintos, los tonos más habituales son púrpuras, granate, rubí o violáceos.

Moviendo la copa podemos detectar la concentración alcohólica de un vino, la especie de ‘lágrimas’ que caen lentamente, nos indican que su densidad es alta y por tanto su graduación es mayor.

Por último, debemos observar la efervescencia que es el proceso de desprendimiento de dióxido de carbono, o sea, burbujas.

Todo indica que estás listo para empezar por el primer paso de una cata de vinos profesional.

Soy Melissa Mochulske y ésta fue la primera lección para catar un vino, a mi manera.

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