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Y tú, ¿dices malas palabras?

Utilizadas como ofensa o válvula de escape, las groserías se han vuelto parte del vocabulario del día a día.

En el enojo, la frustración, la comedia, los chistes, el ambiente de fiesta… las malas palabras son ampliamente utilizadas, lo principal es diferenciar entre insultos y groserías.

Los insultos son situacionales, es decir, no es lo mismo que alguien se autonombre “chilango” a que alguien diga: “haz patria y acaba con un chilango”.

ambas hacen referencia a lo mismo, pero no significan igual, por el contexto.

Por su parte, las groserías estan ligadas a temas tabú y se utilizan para expresar emociones, cayendo en un juicio sobre lo que es políticamente correcto.

Lo cierto es que, estrictamente, ninguna palabra es mala. El significado depende del contexto.

El lenguaje es una propiedad nuestra y las palabras no tienen vida propia.

 

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