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@MARTHADEBAYLE

¿Nacemos o nos hacemos malos?

Te contamos de qué manera influye nuestro entorno, la infancia, y hasta los videojuegos con la maldad

La doctora Feggy Ostrosky, neuropsicología; profesora e investigadora de la UNAM, con posgrado en trastornos de la Comunicación en la Universidad de Northwestern, Illinois y Doctorado en Biomedicina en la Facultad de Medicina de la UNAM, (TW: @feggyostrosky // FB: /feggy.ostrosky) estuvo en cabina con Martha Debayle y nos explicó todo sobre la maldad.

Son muchos los factores que influyen para que alguien sea un criminal.

Si la ciencia fuera capaz de comprender la neurobiología de la violencia, la sociedad podría tomar medidas para contenerla.

La maldad

Hay más de 13 significados para la maldad, que van desde oponerse a la ley, la razón la moral, hasta el diablo.

El mundo está, estuvo y siempre estará lleno de bien y mal, porque el bien y el mal son el Yin y el Yang de la condición humana.

¿Por qué cruzamos esa línea entre el bien y el mal? Porque esa línea es móvil y permeable.

En un esfuerzo para combatir esta tendencia, se han incrementado el número de investigaciones dirigidas a entender sus causas y así desarrollar tratamientos.

> Asesinos de amores: ¿maldad cerebral?

Se creía que a la gente buena se le podía seducir para cruzarla. En circunstancias buenas y raras los niños malos podían recuperarse con ayuda, reforma y rehabilitación.

Lucifer era el ángel favorito de Dios. Paradójicamente, fue Dios quien creó el infierno para guardar el mal, pero fracaso en mantenerlo ahí.

¿Nacemos malos o nos volvemos malos?

Según varias teorías filosóficas, desde que nacemos tenemos tendencias a ser egoístas, esto con el fin de sobrevivir a nuestro ambiente.

La supervivencia natural, nos hace generar agresiones para nuestra defensa propia.

Tenemos una idea de la realidad, en la que existe el bien y el mal, el Yin y el Yang.

Entonces… ¿Existe el gen de la maldad?

Sí hay un factor genético, pero NO EXISTEN genes del mal.

Los genes juegan un papel importante en la bioquímica del cerebro y en cómo se comunican las neuronas, y esto a su vez influye en la conducta.

Hay neurotransmisores que regulan el estado de ánimo y el temperamento como la serotonina, la dopamina o la norepinefrina.

Estos neurotransmisores determinan que una persona sea muy atrevida y le guste el riesgo o que, por el contrario, sea muy precavida y cautelosa.

En individuos violentos hay factores genéticos, hay enzimas que en sus cerebros funcionan de manera diferente, hay entre ellos, por ejemplo, alta búsqueda de la novedad y poca aversión al riesgo.

Sin embargo, la genética no es destino. Los genes pueden estar presentes, pero no se activan si no se dan otros factores medioambientales.

Los científicos están aprendiendo que el medio ambiente prende o apaga los genes en muchas enfermedades, no sólo en la violencia.

¿Los cerebros de los criminales son diferentes?

El cerebro es el órgano de la conducta en todos los seres humanos, es el órgano con el que sentimos, pensamos y memorizamos, entre otras funciones y sus características funcionales son similares en todos nosotros.

Si tuviéramos enfrente dos cerebros, el de una persona normal y el de un asesino, a simple vista sería muy difícil encontrar diferencias en el tamaño de sus estructuras.

Sin embargo, se ha estudiado el metabolismo cerebral de individuos muy violentos, no necesariamente criminales sino policías judiciales o maridos golpeadores, mientras procesaban emociones de miedo o emociones morales.

En sus cerebros, se encontraron diferencias sutiles pero significativas en el volumen de la amígdala izquierda, una estructura subcortical que procesa emociones de miedo y que en ellos tiene un menor volumen.

¿Las experiencias tempranas de violencia influyen en la conducta criminal?

Las estructuras cerebrales donde se producen las emociones son muy primitivas y antiguas; mientras que las zonas frontales y prefrontales del cerebro, que son más recientes en la evolución, son las que controlan la

Expresión de las emociones

Precisamente por ser de más reciente evolución, esas áreas, en todos los seres humanos, se encuentran sujetas a procesos de maduración cerebral y de aprendizaje que son progresivos y pueden verse afectadas por el medio ambiente, por ejemplo, experiencias muy tempranas de abuso, podrían afectar el desarrollo de esta corteza prefrontal.

Las experiencias tempranas de violencia o abuso antes de los tres años, generan estrés y este produce un exceso de cortisol en el organismo que afecta el desarrollo y la maduración de estructuras como el hipocampo y la amígdala.

Los videojuegos como referentes de la violencia

Los niños en edades más pequeñas absorben y aprenden de todo lo que ven.

Los videojuegos más exitosos son aquellos en los que se realizan acciones violentas.

La etapa más crítica es en la época de la adolescencia y la pubertad, donde los niños y niñas adoptan lo que será su carácter definitivo.

La cultura de los videojuegos, afecta a niños de todas culturas.

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