¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

WRADIOMÉXICO

¿Sientes inseguridad con tu pareja o temor en tu relación?

Conoce los consejos para darte cuenta si eres tu el que tiene los problemas en la relación o tu pareja

El tanatólogo Mario Guerra, conferencista, business coach, psicoterapeuta, (TW: @marioguerra // encuentrohumano.com) estuvo en cabina con Martha Debayle y nos explicó sobre aquellas personas que tienen temor en su relación o inseguridad con su pareja. 

Resulta contradictorio pero no es imposible que le podamos dar temor a quien nos ama y decimos amar. Uno pensaría que sólo pasa con los niños hacia los padres, pero la realidad es que es posible que algo en nosotros provoque un ambivalente amor y miedo de manera simultánea en otras personas. ¿El amor con miedo es amor? ¿Cómo pasa esto y cómo se puede reparar?

¿De qué estamos hablando aquí?

De personas con las que tenemos una relación afectiva; que pueden ser padres, hijos, pareja e incluso amigos; pero que de manera simultánea estar a su lado nos provoca inquietud, inseguridad e incluso miedo.

No nos vamos a referir aquí a un escenario donde ya se haya dado alguna agresión violenta y directa, que por supuesto eso por sí mismo es motivo suficiente para temer y alejarse de inmediato, sino a una forma más sutil de temor o inseguridad en una relación.

Es como una tensión de fondo, como si tuviéramos la certeza de que algo puede pasar en cualquier momento, pero no sabemos cuándo ni cómo, mientras en la realidad aún no pasa nada evidente. Es un sentimiento de inseguridad que está a nivel inconsciente.

¿Pero por qué sentimos miedo de alguien que dice que nos ama, especialmente si no es abiertamente agresivo?

Tiene mucho que ver con nosotros y son dos cosas principales:

Bajas defensas

Porque ante quien dice amarnos, y a quien amamos, tenemos las defensas bajas y nos mostramos naturalmente más vulnerables.

Nos cuidamos más de los desconocidos, pero lamentablemente muchas veces quien nos lastima es alguien muy cercano.

Como se ama no se piensa en dañar, pero tampoco se tiene la certeza de cómo debe uno reaccionar para evitar ser dañado sin lastimar el vínculo o la relación.

Y qué hace el otro como para provocar miedo alguien cercano?

Básicamente de todo lo que puede amenazar la permanencia del vínculo emocional o la relación en sí misma.

La evolución nos ha dotado, en lo afectivo, con ciertos “sensores” y “sistemas de alarma” que se encienden principalmente ante todo lo que pueda representar exclusión:

Crítica, desprecio, indiferencia, rechazo o desaprobación.

Esto bajo diferentes formas de reaccionar como que alguien te deje hablando solo, te cuelgue el teléfono, te de la espalda, te eche los ojos arriba, suspire en desesperación, no te escuche, te interrumpa al hablar, haga burla o minimice tus problemas o tu sentir, desapruebe toda opinión tuya, te regañe por lo que sea, malhumor constante, ser de mecha corta (muy reactivo), haga muecas, encoja los hombros, tenga un tono ácido al hablar o simple y llanamente te diga “me vale” o constantemente te haga sentir que en todo estás mal.

En una parte más macabra, pero no menos dolorosa, están las relaciones que son como de guerra fría, donde puede haber en apariencia una convivencia diplomática, pero ausente de toda señal afectiva. El miedo aquí es la fragilidad del vínculo y el probable fin de la relación.

Es como estar en un vínculo o relación fantasma.

¿Pero eso no es amor, o si?

Si el otro dice que te ama, y tú sientes amor por el otro, pues es innegable que eso es.

La cuestión es que, tan importante es amar como saber amar, por lo que el sentimiento no se cuestiona, sino la forma de manifestarlo o recibirlo

Pero nosotros también contribuimos a esta dinámica por no poner límites a las conductas del otro.

Esto se logra siendo firme, directo y asertivo.

Digamos que es un amor que se manifiesta de formas incompetentes.

Todo esto genera un círculo vicioso en la relación

Si eres tú quien ha tenido estas conductas, es hasta cierto punto lógico esperar que la otra persona tome respuestas defensivas e incluso hasta desarrolle resentimiento y deseos de venganza.

¿Pero por qué alguien se comportaría de esa manera?

Descartando un proceso patológico como narcisismo, personalidad borderline, etc., podemos pensar que esa persona que actúa así, aprendió eso en algún momento de su vida donde aprender interacciones sociales era vital; es decir, en la infancia.

Muy frecuentemente también es alguien que se siente profundamente inseguro de sus vínculos afectivos y, ante el temor de perderlos o ser lastimado, prefiere evitarlos y entonces se relaciona de una manera que no le haga ver vulnerable.

De hecho las personas de baja autoestima suelen ser ansiosas, demandantes y hasta hostiles en su forma de ser.

¿Por qué nos quedamos en una relación así?

Porque en realidad la relación no es tan mala.

Aunque el problema es que no te puedes soltar en ella por ese temor que sientes de que algo es frágil.

Es como andar en una bicicleta que sientes que en cualquier momento se le puede zafar una rueda o caer el manubrio.

Tiene momentos malos, pero como son hasta cierto punto impredecibles, eso provoca mayor ansiedad e inquietud.

Por la esperanza que un día las cosas cambien.

Pero para que esto suceda la persona que genera la conducta tiene que tener la conciencia de lo que le pasa y la voluntad de querer cambiar.

Por no querer descomponer lo que ya de por sí está sujeto a unos frágiles hilos.

Te aferras a lo sano de la relación, pero la realidad es que esto tiende a descomponerse más con el paso del tiempo.

¿Entonces qué hacer?

Observa tus formas de contestar, de estar presente cuando estás presente y de reaccionar cuando algo no te gusta.

¿Qué piensas de ti con relación a tu pareja? ¿Qué tú eres superior?

¿Dónde aprendiste eso? ¿En la infancia cuando te decían “Cuando tu vas yo ya vengo”?

Desacelera un poco, reprime tu necesidad de interrumpir, criticar o defenderte y escucha... sólo escucha, luego piensa y después actúa.

Si es necesario haz las paces con tu pasado y con aquellos que en la infancia te pudieron haber tratado como hoy tu tratas a tu pareja.

Es posible que de alguna manera hayas aprendido que todo lo que tiene que ver con una expresión afectiva abierta es debilidad y te hace frágil o que la vulnerabilidad es indeseable.

 

 

 

 

 

 

 

 

Cargando