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Los que cambiaron la calle por otra oportunidad

Segunda parte del reportaje de Rocio Jardines

Ellos no se conocían pero a los tres, la calle los adoptó y los obligó a renacer, Angélica vivía en familia y recuerda una infancia feliz, pero el desempleo convirtió a su papá de un hombre amoroso y dadivoso a un verdugo.

“Empezó a alcoholizarse y era empezar a qué te gusta, a golpear a mi mamá aquí y llevarla a rastras a 20 metros más o hasta casi la puerta de la calle para correrla, yo recuerdo a mi hermana la mayor en una esquina llorando, después mi hermana la que sigue, muy agresiva, o sea ella sí respondía los golpes de mi papá y chiquita, no sé qué edad tenía o sea pero ella le pegaba los pies no, después mi hermano enojado, sólo apretaba los puños, yo lo que hacía era salirme y buscar la primer patrulla que encontrara, quería que eso se detuviera, que ya no siguieran los golpes, que ya no lastimaran a mi mamá, los policías lo que hacían era detenerlo pero luego lo soltaban”.

Cuando el maltrato se extendió a sus hermanos, la madre de Angélica huyó con cuatro de sus pequeños en brazos.

“Nos fuimos a la casa de mi abuela y lo único que hizo fue a ver ahí en ese rincón acuéstense y le aventó una cobija a mi mamá, hasta que uno de mis tíos el menor, sí vio a mi mamá y le dijo pues ya no te quedes ahí, tengo un cuarto que vayas a cuidar, tengo ahí conejos, puercos y sirve que me ayudas… no teníamos luz, el agua llegaba en la noche y no teníamos baño y lo que hicimos fue una letrina, nosotros veíamos la tele con una vecina, pagábamos, le hacíamos el que hacer para que nos dejara ver la tele pero la veíamos desde afuera”.

Las ganas de estudiar regresaron a Angélica con su papá pero su indiferencia la llevo a la calle donde se convirtió en “la pelos”, por la melena descuidada y con piojos. A pesar que dijo llegó a robar junto a otros niños, se libró de consumir drogas. Según la Secretaría de Desarrollo Social de la CDMX, son los problemas familiares, el principal motivo de la indigencia, seguido de los problemas económicos o desempleo, las adicciones, la salud y la orientación sexual.

Angélica dejó atrás a “la pelos” y ahora con una licenciatura en psicología y dos maestrías dirige Hogar CDMX un proyecto que busca re educar y apoyar a las personas en situación de calle.

“Que acepten a responsabilizarse, otra que mediante el apoyo que se le dé, haya rescatado sus documentos, que tenga acta de nacimiento, INE, CURP y en algunos casos ya empiecen a dar este paso tan importante de tener un seguro popular u hoja de gratuidad, otra es que tengan un trabajo. Visitamos a esta persona, les platicamos que es un modelo de vivienda en renta que es de tres a seis meses de apoyo acá”.

Las 47 habitaciones de lo que era el Hotel Buenavista son destinadas a hombres, mujeres, algunos con hijos que ya no dejaron para mañana el construir su nueva vida, tal es el caso de Francisco Javier Muñoz, quien, debido al consumo de drogas y sus escasos dientes, luce mayor a sus 42 años.

“En mi familia nadien es adicto, nadien es alcohólico, sino yo soy el único que agarre por estar en la calle, yo estudiaba bien pero empecé a hablarle a unas señoras de una iglesia que ahora es una capilla empecé a hablarles y me empezaron a lavarme el coco que porque mi mamá no me daba de comer, que me pegaba pero ella quería que yo aprendiera, ella sí se tenía que estar toda la noche y la neta yo nunca le hacía caso”.

Fue atropellado en dos ocasiones y por la falta de atención, tiene problemas al caminar. Y aunque no tenía la mínima intención, logró terminar la secundaria gracias a un albergue.

“Yo no voy a ir a estudiar, yo nomás iba a ir a comer, no estudiaba, como le metía, o sea me drogaba, me metía al salón el maestro, me decía ahorita bajo a arreglar unos papeles, me dejaba la tarea apuntada en el pizarrón y lo que hacía era que me quedaba bien dormido”.

El gobierno localindica que la mayor droga que consumen estas personas es el activo, en segundo lugar la marihuana y otras. En Hogar CDMX, Francisco Javier recibió una operación de hernia además de un trabajo regular, recursos que ahorra para terminar la construcción del cuarto que habitará al dejar esta residencia donde se hizo amigo de Julián quien, debido a una enfermedad incurable, sufrió desprendimiento de retina por la que perdió más que una carrera exitosa en turismo, un restaurante y su departamento.

“Estuve un año prácticamente encerrado en una habitación, prácticamente incomunicado, sin atención médica, prácticamente en unas condiciones precarias hasta que pude escapar, prácticamente me la vivía acostado. Me daban de comer una vez al día porque esperaban que falleciera para cobrar unos seguros”.

Deambulando por las calles de la central camionera de Puebla y pidiendo limosna logró regresar a la Ciudad de México donde recibió ayuda en materia de salud, psicológica y para levantar un negocio más en bisutería. Hogar CDMX tiene un total de 13 huéspedes y podría decirse que es el último escalón que tiene el gobierno capitalino para reinsertar a la sociedad a quienes viven en la calle.

El primero es acudir a cualquiera de los Centro de Asistencia e Integración Social donde se dan las primeras atenciones, orientación y apoyo para desintoxicación, trabajo o estudio. Estos CAIS están divididos para menores entre 3 a 12 años, mujeres con hijos menores de 13 años. Otro más para personas entre 14 y 21 años, otro más para hombres de 21 años en adelante.

 

 

 

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