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Paul McCartney tan grande como el Estadio Azteca

Hablamos de uno de los recintos con mayor historia de nuestro país. Una cancha que ha visto a grandes figuras del ámbito deportivo y musical, pero nunca como a McCartney

Desde la pelea de Julio César Chavez contra Greg Haugen, el récord de asistencia de la NFL con el American Bowl entre los vaqueros de Dallas y los ya extintos petroleros de Houston; conciertos de Michael Jackson, Elton John, y U2, pero si hay un nombre al que la inmensidad del Estadio Azteca le podría quedar chica, ese es Sir Paul McCartney.

Miles de “sargentos pimienta” formados desde tempranas horas del día, la alegría de tener un boleto en mano, la señora que recuerda el baile de sus quince años bajo el ritmo de Michelle y la obligada pregunta que nadie quiere hacer, pero que todos llegamos a pensar ¿será esta la última vez que podamos ver a Paul McCartney en México?

Un simple guitarrazo de ‘A Hard Days Night’ sería el anuncio de una noche mágica, en la que Sir Paul se dio el lujo de tratar de hablar un poco de español.

Unas palabras de memoria y otras escritas, unas antes, otras después de las canciones, unas más largas y otras sólo frases cortas.

Las últimas, las más efectivas: “¡Son a toda madre!”, “¡Fuerza México!”. Y por supuesto, las canciones con dedicatoria: Love Me Do para George Martin, "Here Today” para Lennon y el nudo en la garganta con Something, la de George Harrison y las lágrimas se derramaron por completo con A Day In A Life.

Y si algo ha caracterizado la carrera de Los Beatles y Sir Paul McCartney es la sutileza con la que también suelen abordar los conflictos políticos y sociales, y el concierto en el Azteca no fue la excepción.

Un total de 39 canciones, algunas de los Beatles, otras solistas, unas más de The Wings.

Su tributo a Jimmy Hendrix, la historia de cómo compusieron I Wanna Be Your Man para los Stones, baile, pirotecnia, el piano del Magical Mystery Tour y también un llamado explícito de Paul McCartney para que nunca olvidemos, ni subestimemos los derechos humanos, y la importancia de velar por ellos, como antesala de Blackbird.

Si, esa canción del álbum blanco de los Beatles que aunque todos hemos cantado, tal vez no todos sepamos que fue inspirada por el Little Rock Nine, un grupo de nueve mujeres afroamericanas que enfrentaron la discriminación y segregación en la década de los cincuenta en Little Rock.

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