3 formas de asfixiar tu relación

Tres cosas que podrían dejar de hacer cuanto antes, si quieren evitar asfixiar su relación y que muera

Siempre he sostenido que no basta con amar, sino además hay que saber amar. Ya se ha dicho mucho de lo que pueda hacerse para mejorar una relación o mantenerla sana y estable, pero hoy vamos a ver tres cosas que podríamos dejar de hacer cuanto antes, si queremos evitar asfixiar a nuestra relación y que muera. Para ello tenemos como invitado a Mario Guerra, tanatólogo, conferencista, business coach y psicoterapeuta.

¿Por qué se asfixiaría una relación?

Por la misma razón por la que sucedería con una persona. Por apretar demasiado el cuello.

Yo no siento que la asfixio, sólo pido lo “normal”.

Ese es parte del problema. Que la cultura ha permeado en nosotros y dejamos de cuestionarla. Permitimos que la cultura influencie en nosotros como si nosotros no pudiésemos influir en la cultura.

Dejamos de usar el pensamiento crítico porque nos resulta cómodo seguir patrones aprendidos sin cuestionarlos y mucho menos cambiarlos, especialmente cuando nos favorecen.

El secreto de las parejas que perduran

¿Cuáles son esas 3 formas de asfixiar a una relación?

1. Exigir como obligación lo que se hace por amor.

- Al inicio de la relación hacemos aquello que nos nace hacer, primero para conquistar y luego para transmitir amor.

- Como las relaciones evolucionan, algunas cosas dejarán de hacerse (por ejemplo, salir a cenar cada fin de semana a algún restaurante padre) y algunas otras se van a modificar (a lo mejor antes te acompañaba a desvelarte viendo la tele, pero me desvelaba mucho y hoy me voy a acostar un poco antes).

- Cuando lo que se hace para transmitir interés y amor pierde su efectividad (que es la de obtener reciprocidad), se pierde el interés por seguir haciendo lo mismo.

- Esto se hace aún más grave cuando el otro me hace ver que es una obligación lo que empecé haciendo por amor o buena voluntad para ayudar.

Y no se trata de dejar de hacer lo que te nace (por no malacostumbrar al otro) o hacer lo que ya no quieres por sentirte con la obligación, sino de dejar claro la razón por la que se hace algo y llegar a nuevos acuerdos y límites acerca de cómo distribuir las responsabilidades en la relación.

2. Tus puntos ciegos

- Como cuando conducimos un auto, llevamos la vista al frente, pero también debemos vigilar muchas otras variables, entre ellas, mirar de vez en cuando a los retrovisores.

- Todos tenemos puntos ciegos y es más sencillo mirar y criticar lo que “nos hace” el otro que asumir nuestras propias deficiencias.

- Sin mirar nuestros puntos ciegos es muy fácil convertirnos en duros jueces y ser muy críticos con las actitudes “inexplicables” de nuestra pareja.

- Piensa que un porcentaje de los problemas que hay actualmente en tu relación son iniciados o mantenidos por ti. Si quieres no pienses en un 50%-50%; pensemos que tienes un 15% o 20% ¿Qué identificas?

- Reflexiona si tu pareja tiene alguna de las siguientes conductas o actitudes, si no estás contribuyendo a ellas:

Agresiva

Pregúntate si no has adoptado un papel de víctima, de agresión pasiva o sientes resentimiento hacia tu pareja por algo y no lo dices, pero lo actúas.

Defensiva

Piensa si de alguna manera le has tratado con poco respeto, le has humillado de alguna manera o sin decirlo piensas que es una persona tonta o de poco valor.

Egoísta

Checa si tú mismo no te has portado a veces igual pidiendo que te escuche, te atiende y acepte tus acuerdos sin que haya reciprocidad.

¿Sientes que tu relación se muere poco a poco?

3. Esperar que una relación te haga feliz o sane tus heridas.

- Una relación es para compartir el bienestar que hay en ti, no para succionar el bienestar de otro (y lo peor es que ni con eso acabes tú estando bien).

- Una relación no es un salvavidas que te venga a rescatar de tu ansiedad, depresión o tu impulsividad.

- Finalmente, si eres una persona de “alto mantenimiento”, lo mejor será que te consigas a un alienado que te rinda culto, contrates sirvientes incondicionales a los que les pagues un buen sueldo por aguantarte o que el mantenimiento que necesitas te lo des tú mismo.

¿Qué hacer?

- Incrementar la gratitud intencionada hacia lo que tu pareja hace por más cotidiano que lo veas. En una relación de pareja se llegan a acuerdos para la convivencia, no a establecer obligaciones como requisito para ser amado.

- Aprendan a pedir perdón de forma adecuada, sin justificarse, y a poner límites claros que ambos respeten. Las mejores relaciones conviven bajo esquemas de límites claros.

Busquen fomentar en su relación la empatía por el otro (ponte en su lugar) y la reciprocidad entre ambos (la vida no sólo es recibir lo que crees que te mereces, sino también dar para que el otro quiera seguir estando).

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