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Reinas malditas, reinas marcadas por la tragedia

Lo que no sabías sobre las reinas más famosas de la historia

Desde niñas vivimos creyendo que la vida en la realeza es una vida de ensueño, que no hay historias de amor más románticas que las de las princesas y príncipes. Hoy viene la escritora Cristina Morató, y les vamos a contar la historia de las reinas del mundo real, que dista muchísimo de los cuentos de hadas. Desde la emperatriz Sissi, María Antonieta y Alejandra Romanov, todas tienen en común la soledad, la tristeza, la tragedia y los fracasos matrimoniales. Les vamos a enseñar el lado humano y menos conocido de reinas y emperatrices obligadas a llevar sobre sus hombros la carga de un imperio.

Isabel de Baviera: La Emperatriz Sissi

- Sus padres fueron forzados a casarse. Desde el primer momento, Maximiliano advirtió a su futura esposa que no la amaba y que se casaba por obligación.

- Su tía Sofía sentía mucha envidia por su madre.

- Su primo Francisco José, sintió un flechazo al verla

- Tuvo una hija a los 18 años que murió a los os años de edad, luego dos más, Gisela y Marie Valerie, sin embargo la llegada al mundo en 1858 de su primer hijo, Rodolfo, príncipe heredero, hizo que la emperatriz se encandilase de su único varón, dejando de lado a sus dos hijas.

- Como era tan joven, y su suegra tan dominante, a Sissi le quitaron a sus hijos al nacer y no influyó en su crianza.

- Su marido comenzó a engañarla con artistas y aristócratas, como la condesa Potocka, Anna Nahowski y la actriz Katharina Schratt, se decía que tenía varios hijos ilegítimos.

María Antonieta, la reina desdichada

- Los primeros años en la corte de Versalles los vivió María Antonieta como había vivido en Viena: feliz, desinteresada y ajena a cualquier obligación que nadie le intentara imponer.

- Poco a poco su actitud alimentaría la circulación de historias sobre ella, entre los pasillos de palacio.

- Cumplido su principal deber, continuó también creciendo el número de críticas hacia la reina, voces que llegaron a límites tan graves como llegar a dudar de la paternidad del rey de alguno de sus vástagos.

- Las calumnias, críticas y difamaciones parecían no afectar demasiado a María Antonieta hasta que se vio inmersa en un truculento asunto conocido como el “asunto del collar”.

- A las puertas de la Revolución Francesa, María Antonieta abrió los ojos y se dio cuenta de la importancia de su figura.

- Se volcó en la educación de sus hijos e intentó colaborar con su marido en el gobierno cada vez más deteriorado. Pero ya era demasiado tarde.

Alejandra Romanov, la última zarina

- Alix, como se la conocía cariñosamente, tuvo una infancia tranquila que se vio truncada en 1878 cuando una terrible epidemia de difteria se llevó por delante a algunos de sus hermanos y a su propia madre.

- Alix era una de las nietas preferidas de la Reina Victoria. Esta le buscó distintos pretendientes a los que la joven duquesa rechazó uno detrás de otro. Su corazón hacía poco tiempo que ya tenía propietario.

- Con motivo del noviazgo entre Isabel de Hesse, hermana de Alix, y el Gran Duque Sergio Alexandrovich de Rusia, Alix conoció a Nicolás, el heredero del imperio ruso, de quien se enamoró desde el primer momento, romance que no tuvo consentimiento por parte e ninguna familia.

- Las malas lenguas empezaron a hablar de una boda precedida de un negro ataúd.

- Alejandra se vio sometida a una angustiante presión de la opinión pública y de los rumores de palacio por no ser capaz de dar a la ancestral dinastía Romanov un heredero.

- Cuando por fin pudo tener un hijo, se dan con la noticia que heredó la hemofilia de la madre.

- La noche del 17 de julio de 1918, el sótano de la Casa Ipatiev, en Ekaterimburgo, fue el escenario del brutal asesinato de la familia real rusa.

Victoria de Inglaterra, la viuda de un imperio

- Cuando la pequeña Drina, diminutivo de Alexandrina, no había cumplido aún un año, las sucesivas muertes de sus familiares cercanos la acercaron rápidamente a la ascensión al trono británico.

- La ascendencia de Lord Melbourne sobre Victoria terminó cuando la reina contrajo matrimonio. A partir de entonces, sería su marido y no el primer ministro el que la ayudaría y aconsejaría en las tareas de gobierno.

- A pesar de ser una madre prolífica, Victoria detestaba estar embarazada. Cada vez que estaba encinta, decía que se sentía "como un conejo o una cobaya". Lo que más le disgustaba era la lactancia, que consideraba una práctica repugnante.

El 14 de diciembre de 1861, su amado esposo fallecía, dejando a la reina sumida en una profunda tristeza y encerrándose por un tiempo en Windsor.

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