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Pareja

7 habilidades necesarias para una buena relación

Concéntrate en sembrar y cultivar en lugar de ir en busca de “suerte”

Una relación de pareja inicia con por lo que se siente, pero se mantiene por lo que se hace a favor de ella y para que sea un espacio donde ambos quieran estar por mucho tiempo. Si bien el amor y su neuroquímica apenas empiezan a ser comprendidos por la ciencia, las relaciones de pareja dependen mucho de las habilidades de cada uno y la voluntad que ambos depositen en querer estar bien.

Muchos hemos oído frases del tipo: “¡Qué suerte de tener una relación como la tuya!” o “Lo que es para ti aunque te quites y lo que no, aunque te pongas”. El problema con estos mensajes es que transmiten la idea que poco está en nuestro control para tener una buena relación y que es cosa más bien de la suerte. Entonces ya no buscas aprender cómo estar mejor, sino mejor te encomiendas a quien se te ocurra para que te traiga la “buena fortuna” en el amor.

Poco se puede hacer con lo que no se puede controlar de manera razonable, así que quienes piensan que el amor, o la suerte en el amor, tiene que ver con causas fuera de su control, suelen buscar mucho y hacer poco.

La relación de pareja inicia no con el amor, sino antes, durante y después de él, por eso se hace necesario contar con habilidades para actuar a favor de ella.

7 habilidades necesarias para una buena relación

(Y conste que son “necesarias” y no “indispensables”, aunque más bien se podría decir “convenientes” para hacer de una relación un lugar seguro, amoroso y de paz)

1. Comunicación

Tiene que ver con poder decir lo que sientes y lo que quieres, sin sentirte criticado, juzgado, menospreciado (o sin hacer esas cosas mientras escuchas). También involucra una serie de habilidades e intenciones en ambos como: voluntad, disposición, intención, validación, comprensión, respuesta. Inevitablemente en una relación de pareja la comunicación involucra emociones y no meramente el intercambio de información.

2. Resolución de conflictos

Hay quien tiene la extraña habilidad de convertir los conflictos en problemas y estos en tragedias. Una gran pregunta que todos deberíamos hacernos al estar en una relación de pareja es: ¿Estoy contribuyendo a solucionar o empeorar el problema? Todos sabemos qué irrita o desespera a nuestra pareja. Si no sabes cómo apagar un incendio lo mejor es que te retires y te vayas a aprender.

3. Conocer a tu pareja

Si no sabes qué quiere, qué teme, qué le preocupa o cómo piensa que está su relación, estás caminando a ciegas por una habitación llena de cosas hermosas y delicadas. Seguro algo acabarás por romper. Quizá la peor idea es decir “yo ya le conozco”, pero tampoco ayuda decir que uno nunca acaba de conocer a la pareja. Se trata de estarse conociendo en cada momento del ciclo de su relación, crecer juntos y amarse distinto en cada etapa.

4. Habilidades para la vida

Este es un elemento que no sólo es importante para una relación, sino incluso para la etapa de la atracción y enamoramiento. Se trata de saber resolver, hacerse cargo y no estirar la mano para que alguien venga a darle solución a los problemas más cotidianos de la vida. Es verdad que hay parejas de perezosos, de derrochadores o de personas con obesidad; eso no quiere decir que no puedan ser felices así como son, pero una mala condición física, una casa sucia o desordenada, el desempleo la falta de dinero o una mala salud acaban por deteriorar no sólo la vida, sino la de la pareja o la relación.

5. Sexo y romance

Es fundamental en toda relación que el deseo y la sensualidad sean elementos presentes. Sin ellos el sexo se vuelve algo mecánico y poco atractivo; se acaba haciéndolo por cumplir.

Esto implica dos cosas:

Seguir haciendo que tu pareja se sienta deseada con cumplidos y actitudes que pueda identificar como que todavía te prende. Mantenerte y arreglarte de una manera que sabes que a tu pareja le resulta atractiva.

6. Auto regulación

Esto involucra conocerte a ti mismo. Tus fortalezas y debilidades y trabajar para mejorar. No se trata de reprimir las emociones, por ejemplo; se trata de canalizarlas de maneras adecuadas para que te lleven a dónde quieres ir. Cada uno debe hacerse responsable de su salud mental y emocional, porque de eso no es responsable tu pareja.

7. Manejo del estrés

Es fácil conducir un auto por calles sin tráfico, bien pavimentadas y rectas. La cuestión es que la vida no es a modo y conveniencia. Si no somos capaces de enfrentar con relativa calma y proactividad lo que no nos gusta o nos altera, muy probablemente nuestra relación también va a padecer los efectos de esta incompetencia ante las naturales crisis que se presentan. Recuerda que tú pareja no saca lo peor de ti o te pone los nervios de punta. Eres tú que le hace falta desarrollar la habilidad de navegar por aguas turbulentas.

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