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Ruptura de pareja: ¿Por qué a unos les cuesta más que a otros?

Aprende a separar la ruptura de quien eres. Tu relación puede haberse roto, tú no.

Uno no comienza una relación pensando que esta no acabará, pero ignorar las condiciones cambiantes de las relaciones humanas no nos vacuna contra los cambios. Algunas relaciones perduran, otras terminan y no es la ruptura en sí misma lo que nos impide avanzar sino lo que nos decimos acerca de nosotros, del otro y de la ruptura en sí misma. Mario Guerra, tanatólogo, conferencista, y psicoterapeuta nos contará hoy por qué duele tanto terminar con una relación.

Duele terminar cuando se rompe la relación, pero el vínculo emocional se mantiene. No se deja de querer al instante y ocurre todo un proceso conformado por las siguientes partes: Pérdida, una herida narcisista al descubrir que no somos inmunes al desamor y que quien decía amarnos no era tan incondicional como lo dijo o imaginamos, y una descolocación temporal de nuestro auto concepto, de la figura del otro y de las relaciones y el mundo en general. Una recolocación normalmente va siendo gradual y lleva tiempo, especialmente a la relación en un lugar del pasado y al otro como alguien que fue importante pero que ahora ya no está presente o disponible de la misma manera.

¿Por qué unos lo sufren más y otros menos?

- A nivel funcional necesitamos hacer tres cosas, que si no suceden, complican la recuperación: Aceptar, que la ruptura es real e irreversible; afrontar, es decir, dar rumbo a la vida propia a pesar de la ausencia y la pérdida; y ajustar, aprender a vivir en una nueva realidad, fuera del pozo, ya no sólo a nivel de plan sino desde lo práctico en el día a día.

- A nivel psicológico ayuda hacer conscientes las narrativas que surgen a partir de la ruptura que son determinantes para tu recuperación emocional que pueden ser: narrativas internas que no ayudan como la insuficiencia , mutilación y desesperanza, o las narrativas internas que ayudan como la causalidad, identidad, normalidad y posibilidad

Hacer consciente tu visión acerca de tu lugar en el mundo después de la pérdida respondiendo con un breve texto, a manera de ensayo, dos preguntas: ¿Quién soy yo sin ti? ¿Quién quiero ser a pesar de esta ruptura?

Si lo que lees te resulta deprimente, te produce ansiedad o te hace sentir peor, imagina que eres emocionalmente más fuerte y vuelve a responder ambas preguntas; especialmente la segunda. No exageres ni te pongas hiper optimista. Escribe una realidad objetiva del tipo:

“Después de esta pérdida mucho de mi mundo ha quedado lleno de confusión, pero a pesar de eso creo que puedo reconstruir para mí una vida que valga la pena y me haga crecer y ser feliz...”

Asumir que las personas pueden mejorar aspectos de su personalidad y conductas si lo desean y se lo proponen. Las personas que creen que la gente no cambia sufren más una ruptura y les es casi imposible recuperarse. Aquellos que piensan que somos personas en constante evolución tienen más razones para creer que estarán bien eventualmente.

En resumen

- Revisa y auto corrige tus narrativas internas.

- Deja de hacerte preguntas eternas o elige respuestas tentativas que te ayuden.

- Hazte cargo de tu vida, al inicio desde una modalidad de “supervivencia” y evita aislarte de otros y de ti mismo.

- Actúa, no sólo pienses en actuar.

Separa la ruptura de quien eres. Tu relación puede haberse roto, tú no.

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