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Tips de los chefs que los comensales debemos saber

Aquí te damos varias recomendaciones para saber si estás en un buen restaurante

Las estadísticas sobre hábitos de consumo que ofrece el Departamento de Turismo en la UDLAP, nos dan una idea sobre lo que más se valora:

Comida y Menú: Lo que más valoran los comensales son las opciones de menú ofrecidas por el restaurante.

Nivel de comida: Es evidente que alguien no volverá a ir a un restaurante donde ha comido mal o el menú no ha estado a la altura de sus expectativas.

Precio: Este es otro de los factores que se tienen muy en cuenta. Y no solo cuánto vale el plato, sino también las opciones de pago.

Limpieza e Instalaciones: Justo por detrás de la calidad de la comida, lo que más valoran los clientes es la limpieza. La falta de higiene, especialmente en la cocina y en los servicios, lastra la imagen de un restaurante. Los clientes miran con buenos ojos los establecimientos con cocina abierta, en los que pueden ver de primera mano cómo se preparan los alimentos.

Cercanía: Por muy buen aspecto que tenga un establecimiento, su ubicación puede ser una barrera o, por el contrario, un punto a favor.

Servicio y Trato: La amabilidad y cercanía de los camareros y, sobre todo el tiempo de espera, son también factores que influyen en la experiencia del usuario.

Opiniones: Son muy tenidas en cuenta por los clientes que están más dispuestos a ir a restaurantes con buenas valoraciones. No es de extrañar que los restaurantes se preocupen cada vez más por su reputación online.

Tips para reconocer un buen restaurante

Luis Alejandro Marcano, chef y profesor de Técnicas de Cocina en la Academia de Artes Culinarias de Caracas, explica cuáles son las técnicas que revelan la calidad de un restaurante:

El plato: Si está sucio quiere decir que quien lo ensambló es un inexperto.

La carne: Si es de res debe estar al término exacto que la pidió el comensal.

Arroces y risottos: Si está abierto como una flor en la punta, quiere decir que está sobre cocido. Un risotto bien hecho debe quedar duro por fuera y cocido por dentro.

El puré: Ni debe tener grumos, ni debe estar sobre trabajado. Lo correcto es que quede liso pero no demasiado.

El corte de las verduras: Los cortes deben ser del mismo tamaño porque eso garantiza que la cocción va a ser igual en todas las verduras.

El cilantro: El corte de esta planta aromática revela mucho más que cualquier otra cosa, debe estar hecho en finos hilos.

La lechuga: Tiene que estar muy limpia. No debe tener nada oxidado y se le debe haber retirado el tallito, que es duro.

Las salsas: Mucha salsa sobre la carne, el pollo o el pescado puede estar escondiendo un defecto que no quiere que el comensal observe, como falta de frescura, mal aroma o un feo color.

Los mariscos: Nada justifica que un camarón o un langostino llegue a la mesa con la vena intestinal, ese filamento oscuro que tienen en la parte superior.

Los mousses: Si está bien hecho, muestra burbujitas en cada pedazo y se disuelve en la boca sin morderlo.

Las tartaletas: La técnica correcta de la masa quebrada de las tartaletas es el arenado, por eso se debe romper apenas se toca con la cuchara.

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