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No importa si al parecer tu hijo no es agredido o el agresor

BBmundo: El bullying, un problema de todos

Un gran porcentaje del problema que se vive respecto a este acoso radica en los observadores

El bullying implica golpes, empujones, burlas, insultos, aislamiento intencionado, acoso y cualquier tipo de gesticulación despectiva. México es el país con más víctimas de acoso: $18.7 millones. Además, 7 de cada 10 niños en el país han sufrido algún tipo de bullying: ha sido golpeado, recibió insultos y amenazas, fue víctima de acoso, sufrió episodio de violencia verbal, psicológica, física y a través de redes sociales. Nos acompaña hoy Juan Pablo Arredondo, terapeuta familiar, conferencista, psicólogo y especialista en niños, para conversar sobre lo que habrá en el máster Bbmundo talk “El bullying: un problema de todos”.

Como dice el lema del máster, el bullying es un problema de todos, no importa si al parecer tu hijo no es agredido o el agresor. Un gran porcentaje de la problemática que se vive respecto al acoso escolar radica en los alumnos que no son agredidos ni agresores, es decir, los observadores, los alumnos que no participan activamente en alguna agresión pero que saben del problema, lo ignoran, lo ocultan o hasta lo refuerzan sólo con reír de lejos ante el problema.

Existen cinco tipos de observadores: los cómplices, los alentadores, los pasivos, los temerosos y los defensores. Muchas veces no hacen nada ya se porque se divierten con las agresiones, no creen que protestar pueda ayudar, temen que si dicen algo, el agresor se iría contra ellos o sienten que están sacando de sí sus frustraciones al lastimar a alguien aunque ellos mismos no estén lastimando a la víctima sino mirando cómo la lastiman.

Estos espectadores deben tomar conciencia de que son o han sido testigos de situaciones de bullying, donde el agresor intimida o maltrata a la víctima, sin que haya hecho nada por evitarlo. No se trata de culpabilizarlo, sino de concienciarlo. También, debe analizar sus pensamientos y emociones: debe ser consciente de lo que ha sentido o pensado en ese momento, de si es justo, de si se ha puesto en el papel de la víctima, etc. Debe ser consciente de que ha encubierto al agresor: al ser espectador ya es parte implicada en el bullying. Al no actuar está consintiendo que el bullying se produzca. Por último, debe de concienciarse de que debe evitarlo y denunciarlo: los agresores eligen a las víctimas entre sus compañeros, y si no se los para, en cualquier momento le puede tocar a él. Hay que darle razones de peso para que reúna el valor de actuar.

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