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Pareja

¿Te lamentas de haber terminado tu relación?

Por qué si tomamos la decisión de terminar con alguien, al final nos quedamos con un gran dolor

Terminar una relación es doloroso sin importar la manera en que esto suceda. Muchas emociones están aún invertidas en ella y el proceso de recuperación transita por el duelo en donde se aprende a vivir con esa ausencia y luego se le recoloca en el museo de nuestras viajes relaciones. Aun así, hay cosas que podemos hacer y dejar de hacer que nos permitirían concluir una relación no sin dolor, pero con menos lamentos y culpas por lo que nos llevó al final.

Existen tres motivos principales por los que duele terminar una relación, el más importante es porque es una pérdida, cuando la relación se rompe, el vínculo no se acaba de inmediato y queda expuesto como un nervio ante una herida. El segundo es porque produce una herida narcisista, la imagen que teníamos de nosotros como personas dignas de ser amadas de maneras incondicional, especialmente si ha sido el otro quien nos traicionó, se despedaza y nos muestra que quizá no seamos tan dignos de recibir amor. Y el tercer motivo es por las historias que nos contamos y en lugar de ayudarnos a recuperar el ánimo nos sumerge a un estado de depresión.

Asimismo, en las rupturas se suele decir que siempre una persona sufre más, en este caso, sería la que no quiso terminar, y ello puede llevar a que estas suelan lamentarse o sentir culpa. Es aquí en donde el “perdón” tiene un rol muy importante, ya que ayuda a que nos sintamos sin cargos de conciencia y a vivir en paz, y no sólo perdón hacia la otra persona sino a nosotros mismos, de no ser así, nuestra autoestima se puede ver muy afectada.

Otra razón por la cual las personas suelen lamentarse es cuando sienten que algo quedó inconcluso. Lo peor que se puede hacer en estos casos es rumiar sobre las razones de la ruptura, ya que ello resulta muy doloroso y desgastante. Lo que puedes hacer en este caso y expresar totalmente tu sentir sin esperar nada de la otra persona, sino con la intención de no quedarte con palabras o acciones que te hubieran gustado decir o hacer. No lo tomes como una venganza, ni busques hacer daño a la otra persona, si sientes que algo quedó abierto, exprésalo, no necesariamente frente a la otra persona, lo ideal es no quedarse con sentimientos negativos dentro.

Por último, el no haber intentado lo suficiente también es un motivo de lamento al final de la relación, esto ocurre especialmente en la persona que “no quería terminar”. Se quedan con la sensación de que pudieron haber hecho más y a lo largo del tiempo, si le sigue yendo mal en el amor, tiende a pensar que sus acciones son erróneas y esto los puede llevar a tener problemas serios de autoestima. Para esto es muy importante hacerse la siguiente pregunta ¿es realmente a la otra persona a la que extrañas o a lo que sentías tú cuando estabas al lado de ella? No es infrecuente que, con una baja autoestima, depositemos parte de nuestra identidad en otro y cuando este se va, es como si se hubiera llevado parte de nuestra vida con él. No permitas que tu esencia se vaya, ni intentes forzar que un barco lleno de agujeros vuelva a navegar.

En conclusión, no es imposible volver a una relación que ha terminado, siempre que ambos lo quieran y tengan las razones adecuadas, no pretender llenar huecos o carencias emocionales. Tampoco es buena idea regresar porque se necesite a la otra persona, la razón correcta sería porque se ama y se está dispuesto a estar separado de esta persona el tiempo necesario para que cada uno trabaje y sane sus propias heridas emocionales. El pasado es para comprenderse, el presente para vivirse y el futuro para construirse, deja de buscar cambiar el pasado y empieza ya a construir tu futuro desde este tu único presente.

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