#AsíSopitas: Las protestas en Rusia terminan en cárcel

Hay un aumento en las restricciones del derecho a la libertad de expresión, así como a la asociación y reunión pacífica

A pesar de que encuestas oficiales colocan con un 82% de aprobación al presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, la gente evita hablar del él y mostrar algún signo de protesta, ya que al hacerlo podrían terminar en la cárcel.

En su informe del 2016, Amnistía Internacional resaltó un aumento en las restricciones del derecho a la libertad de expresión, así como a la asociación y reunión pacífica.

Aquellas personas que participaron en protestas contra el gobierno, fueron sometidas a procesos judiciales y en marzo del 2016, se creó una ley para regular las concentraciones públicas, prohibiendo las caravanas de vehículos no autorizados.

Uno de los casos es del abogado y activista, Alexei Navalni, quien marchó junto con más de mil quinientas personas por las calles de Moscú, antes de ser sometido y detenido por fuerzas policiales, y fue condenado a una pena de 30 días de prisión.

Por lo que Navalni se ha convertido en la principal figura de oposición en Rusia. Se ha encargado de convocar y liderar las principales protestas en contra de lo que él llama “la insoportable corrupción del poder”; una corrupción que según narra a través de un documental que ha subido a YouTube, se extiende por las ramas y las raíces de la administración de Vladimir Putin.

Personas mayores de 40 años, son las más resignadas: “está mal, pero siempre ha sido así, aquí no sabemos vivir de otra forma”. En cambio los jóvenes son quienes muestran más apertura, no solo para hablar y relacionarse con extranjeros, sino también en cómo perciben su país: “Nos estamos apartando del mundo”.

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