Escucha ahora

Así las cosas


Gabriela Warkentin y Javier Risco

Martha Debayle en W

Martha Debayle

Lunes a Viernes 10:00 a.m. - 13:00 p.m.

¿Por qué se pierde el deseo en una pareja?

Analizamos el por qué llega un momento donde tener intimidad con tu pareja se convierte en algo de flojera

Antes de convivir, las parejas deshacen la cama haciendo el amor.
Después, cuando conviven, muchos recorren el camino inverso:
deshacen el amor por no hacer la cama”

Antoni Bolinches, en Sexo Sabio

Hoy, por primera vez en la historia de la humanidad escogemos libremente -por atracción, enamoramiento o amor- a la persona con la que queremos compartir la vida o al menos un buen y sustancioso tramo de esta. Y pareciera que tan pronto el amor se consolida, se empieza a resquebrajar. Y es que en la sociedad contemporánea no esperamos, que nuestra pareja nos mantenga, nos contenga y nos dé hijos para criar; de hecho muchas parejas ni siquiera buscan dichos acuerdos, pero lo que casi nadie niega es que busca pasión, deseo, buen acompañamiento y experiencias eróticas que produzcan vitalidad y bienestar en su relación.

El amor tiene muchas caras, sí, pero el amor erótico propio de la vida de pareja, en este siglo de la libre elección, muere por falta de deseo y de variedad. Y es que, beleive it or not, el deseo crece en la ausencia y el amor requiere la presencia. ¿Cómo conjugar esta combinación contradictoria para hacer que una pareja pueda durar, y durar bien?

El problema de falta de deseo tiene más qué ver con la abundancia que con la escacez, con la transparencia que con el misterio. Por eso:

No confundas cantidad con calidad. “Es mejor que falte un poco – y se desee más- a que sobre y hostigue la relación”.

El sexo gratificante y duradero depende de los estrógenos y la testosterona pero no sólo de eso. Checa tu funcionamiento hormonal, pero el sexo sabio requiere un marco de buena comunicación y entendimiento para lograr el equiblirio entre lo que deseas hacer, lo que nos podemos permitir y lo que podemos aceptar.

  • El otro ha de ser siempre un misterio. Y no me refiero a una mentira, pero no puedo saber todo del otro.
  • Proyectos de vida separados. ¿Tú y yo somos uno mismo?
  • Saturación. El exceso de cercanía, convivencia, insistencia, y de sexo saturan.
  • Rutina. ¿Siempre lo mismo? Evidentemente no podemos andar del “tingo al tango” todas las noches. Pero, ¿por qué no crear escenarios diferentes para los encuentros sexuales?
  • Celos. Los celos “generan una pseudoseguridad” pero son mata pasiones. Sentirse controlado, acotado, poseído, vigilado, hace que el deseo decrezca.
  • Demasiada confianza da asco. Los espacios privados de higiene personal, ir al baño, etc., se hacen en privado. El deseo requiere cierta idealización y enamoramiento.
  • El comportamiento mismo del deseo. El deseo crece en la ausencia, distancia, opacidad.
  • Crea espacios de intensidad emocional. ¿Acaso no en las películas de ciertas emociones la adrenalina, el logro conjunto y el desafío de retos, predisponen a la conexión y el enamoramiento?
  • Aprende a seducir. En el sentido más amplio de la palabra.
  • Lo sensorial importa. Los sabores, texturas, colores, variedad en las experiencias sesoriales nos contactan con el cuerpo y despiertan nuestro erotismo.
  • Mastúrbate. Si no conoces tu respuesta sexual, no esperes que el otro to conozca más y mejor que tú. El autoerotismo despierta el erotismo común.
  • Cuida tu salud física. Al final la respuesta erótica se monta en la dimensión corporal. Si el cuerpo falla, el sexo no marcha.
  • Atrévete a transgredir. Lo prohibido (al menos para tus o sus cánones) siempre invita a cruzar líneas y a crear interés.