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Así las cosas


Gabriela Warkentin y Javier Risco

Martha Debayle en W

Martha Debayle

Lunes a Viernes 10:00 a.m. - 13:00 p.m.
Pareja

¿Por qué terminar una relación duele tanto?

¿Hasta qué punto es normal sentir dolor y qué podemos hacer para superarlo?

Las relaciones de pareja son dinámicas.

No todas terminan en una relación de largo plazo y, aún así, muchas de ellas se acaban.

Es verdad que duele terminar una relación, pero hay personas que depositan en ellas algo más que emociones y expectativas y es cuando parece que sus vidas quedan rotas al romper una relación.

¿Por qué termina una relación?

De manera voluntaria

  • Tu voluntad.
  • Se sufre, pero se percibe más en autocontrol.
  • Se considera la alternativa menos dañina a largo plazo.
  • Aún así la duda de haber hecho lo correcto puede surgir.
  • La del otro.
  • Duele más, porque cierra toda posibilidad de reparación y alguien más ha decidido por nosotros.

Por circunstancias

  • Algo que no se puede aceptar.
  • No quieres quizá terminar, pero tampoco quieres vivir así.
  • Algo que rompe acuerdos implícitos o explícitos.
  • Infidelidad, deslealtad.
  • Desprecio y humillaciones.
  • Violencia de cualquier tipo.

Frustración

  • Hermetismo, círculos viciosos, acuerdos incumplidos, críticas constantes, evasión de responsabilidad, adicciones.
  • Un hecho irreversible, como la muerte.

¿Es normal que duela tanto?

Sí porque es una pérdida y por lo tanto desata un proceso de duelo.

Mientras más significativa la relación o la persona más dolor puede haber.

Una relación se rompe, aunque el vínculo emocional sigue existiendo por un tiempo, por eso duele tanto y causa tantos efectos colaterales

  • Alteraciones del apetito
  • Insomnio
  • Rumiación

¿Por qué no a todos les afecta por igual?

Aquellas personas que sufren más tras una ruptura sentimental, son las que se toman la ruptura de manera más personal, cuestionando su identidad tras la ruptura y que son incapaces de revincularse consigo mismos.

Como si la persona que se fue se hubiera llevado gran parte de quienes eran.

Qué tanto crees que puedes cambiar y qué tanto crees que ese cambio depende de ti.

Las personas que tienen la creencia de que la gente no cambia tienden a sufrir más tras una pérdida y no sienten que puedan hacer nada para recuperarse de ella.

Literalmente se abandonan emocionalmente y tienden a no buscar ayuda bajo la creencia de “¿Y eso de qué me va a servir, si lo que yo quiero es que regrese el amor de mi vida?”

Además, la fortaleza interior de cada uno determina el grado de vulnerabilidad.

Gran amenaza+pocos recursos = indefensión y sufrimiento.

¿Es verdad que el tiempo todo lo cura?

  • A veces sí, pero eso depende de lo que hagas durante ese tiempo.
  • No sólo es cosa de esperar el “milagro” o despertar y darte cuenta que “todo fue un mal sueño”.
  • Tienes que seguir haciéndote cargo de ti, mientras experimentas el dolor de la pérdida.
  • Quien fracasa en esto es porque vive en el dolor, añorando el pasado, temiendo el futuro y olvidándose de sí mismo.

Cuando el tiempo no ayuda es cuando se acompaña de:

  • Emociones estancadas (producto de la indefensión).
  • Rumiación constante (repasar el hecho doloroso, ver sólo lo perdido y añorar el pasado).

¿Y si lo mío no es dolor o tristeza, sino ansiedad?

  • Ese es también un efecto que se da entre el 10 y 15% de las personas. Precisamente eres de las personas que ve amenazada su identidad tras la ruptura.
  • Es como una ansiedad de peligro inminente.
  • Te sientes indefenso.
  • Además, puedes tener un estilo de apego ansioso, al que le cuesta aceptar cambios y pérdidas en sus afectos más significativos.

Creo que si mi pareja y yo regresamos, todo este sufrimiento desaparecerá ¿De verdad es así?

Probablemente sería así, pero el problema es que, si no se atendieron las causas de fondo que llevaron a la separación, es muy probable que la relación vuelva a terminar.

Caerás en una relación intermitente con la misma persona o de rebote con algunas otras.

¿Qué hacer entonces?

  • Piensa más en ti y menos en tu ahora Ex.
  • ¿Qué actividades dejaste, de quiénes te alejaste y qué de ti olvidaste por estar en aquella relación?
  • Eso implica que romper, al menos temporalmente, el contacto con tu Ex, es algo que ayuda.

Reinvéntate

  • Ya no eres la persona que fuiste antes de la relación, tampoco eres la que estuvo en esa relación. Piensa entonces quién quieres ser a partir de que esta relación ha terminado y que frente a ti tienes al resto de tu vida.
  • “Quiero ser más _____” y “Quiero ser menos _________”.
  • No dejes de ocuparte de tu vida cotidiana, aunque no tengas muchas ganas.
  • Evita aislarte, descuidarte y rodearte de personas que te tengan lástima.
  • Apóyate en familia, amigos o cualquier otra figura de vinculación importante para ti, pero evita rodearte de quién te de más cuerda o de pesimistas.
  • Pero tampoco te tires a la fiesta, las compras o lo que sea con tal de “no pensar” o “no sentir”. La negación no es una buena solución en estos casos.

Mira al futuro

  • Quizá todavía no sabes cómo, pero mantén la creencia de que vas a salir de esto, que vas a estar bien y que eventualmente podrás rehacer tu vida emocional con alguien que sí entienda el amor y las relaciones como tú lo haces.
  • Si padeces gran tristeza o ansiedad, lo mejor es buscar propuestas que te ayuden a comprender y a movilizar tus recursos internos.
  • Algún buen libro, un taller enfocado en tu problema o psicoterapia individual.