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Así las cosas


Gabriela Warkentin y Javier Risco

Martha Debayle en W

Martha Debayle

Lunes a Viernes 10:00 a.m. - 13:00 p.m.
Neurociencia

¿Cómo funciona el cerebro de una persona infiel?

Viene Eduardo Calixto para hablarnos sobre los nuevos descubrimientos en neurociencia sobre las parejas, la poligamia y si de verdad existe la exclusividad en el amor

  • Solo el 10% de los mamíferos practican la monogamia.
  • Ser monógamo refiere el vínculo sexual, amor y moral exclusivo.
  • Somos una especie que hace el amor, fuera del proceso de ovulación.
  • Los mamíferos que son más distintos entre sí, son los que más luchan por la pareja y son más agresivos por mantenerse cerca del núcleo familiar.
  • La infidelidad tiene bases genéticas, biológicas, psicológicas y sociales.

Origen antropológico

  • El origen de la monogamia en forma ancestral: se debe a que las hembras delimitaron territorios más extensos. Los carnívoros y los primates para ahorrar energía y favorecer la entrega de alimentos fomentaron la convivencia en pareja.
  • La especie se hizo monógama para evitar los infanticidios. Las especies que necesitan más cuidados en la infancia son las que tienen más cerebro. Cerebros más grandes su natalidad se cuida más.
  • Por arriba de 700 cm3 de volumen craneal (gran tamaño del cerebro) el número de crías disminuye y la probabilidad de promiscuidad decae.
  • La poligamia establece en el proceso de desventaja: se gasta más energía, se hace más esfuerzo biológico y social. Ser monógamo disminuye el gasto energético.
  • El ser humano es una especie joven, gracias a la monogamia se sobrevive más a períodos de estrés y cambios ambientales.

El cerebro, el amor y los celos

Enamorarnos influye en forma poco inteligente en la elección de la pareja, la cual predispone al intercambio pasional de genes, lo cual después de 3 años disminuye.

La dopamina disminuye el proceso prefrontal y agiliza la actividad límbica de emociones y ritos para proyectar lo que se quiere en otra persona. Es decir, el proceso neuroquímico establece comunicación neuroanatómica que tiene fecha de caducidad.

El amor maduro es un proceso selectivo e inteligente, que depende más de la corteza prefrontal. Tiene menos emociones apasionadas y más de construcción en proyección del tiempo.

La exclusividad del amor se busca por términos de aprendizaje y biológicos.

Los celos son la expresión del enojo y la agresión ante la pérdida potencial o real del ser amado. Saberse engañado activa la corteza prefrontal izquierda, el cerebro más inteligente que tenemos. Giro del cíngulo, amígdala cerebral e ínsula. Solo pensar en ser infiel, activa al lóbulo temporal y la ínsula. La infidelidad se relaciona a procesos de impulsividad y poca madurez cortical.

Si el amor tiene 3 elementos básicos, el proceso difícilmente se rompe en una infidelidad:

  • Inteligencia (admiración por la pareja y ayuda a solución a problemas).
  • Atracción (simetría de cara, cuerpo).
  • Reconocimiento Social (que guste a los demás).
  • Una persona es infiel, si uno de estos 3 factores tiene una baja intencionalidad en la pareja.

Hormonas e infidelidad

Las personas que tienen más testosterona y vasopresina son más infieles. Estas hormonas van más en relación a dominación, agresividad y apetito sexual. Activan áreas cerebrales relacionadas a la posesión y al cuidado de los genes.

Un varón promedio que es más infiel libera más testosterona e incrementa el número de espermatozoides.

La oxitocina y prolactina disminuye el proceso de infidelidad. La oxitocina disminuye a lo largo de los años. Las mujeres liberan más oxitocina por estímulo.

Psicología del dolor de la infidelidad

El dolor de sentirse engañado se aprende por generaciones y este proceso tiene un factor crítico en la niñez, en particular entre los 9 a 12 años de edad en donde se maduran las conexiones del giro del cíngulo, ínsula y las neuronas en espejo.

El infiel tiene patrones de comparación, en sus generaciones posteriores. La víctima adquiere el patrón de sufrimiento que su familia le ha enseñado.

Las comunidades en donde el predominio es de mayor número de varones existe más violencia, en relación las comunidades en donde hay mujeres el predominio de equidad, seguridad y comprensión social es mayor.

La mujer escoge

Una mujer puede oler el complejo mayor de histocompatibilidad, un varón no puede hacerlo. Por eso, una mujer relaciona el olor y la seducción.

Cuando esta proteína es diferente a la suya, siente más atracción por un varón, aunque este no sienta atracción por ella. Por eso, una mujer siente atracción por hombres o mujeres que sean diferentes genéticamente a ellas.

Esta es un elemento fundamental para identificar que el varón es más visual, menos inteligente y más hormonal para ser infiel.

En contraste una mujer infiel ha valorado más elementos: la compatibilidad biológica y genética, el proceso social y la actividad intelectual. Lo que el varón no realiza.

Este es el principio de rechazo de consanguinidad y al mismo tiempo, procesar atracción por la diversidad genética.

La infidelidad de la mujer está más función de buscar relaciones más estables la del varón en la búsqueda de un placer sexual inmediato y menos conflictos.

Las migraciones hacen más infieles

Se ha identificado que cuando existen migraciones, las comunidades que aceptan a estos nuevos elementos, diversifican los genes y en contraparte, se busca una diversificación de genes, es decir, el sitio donde se establecen las nuevas personas, promueve biológicamente el intercambio de genes.