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Martha Debayle

Lunes a Viernes 10:00 a.m. - 13:00 p.m.

¿Por qué amamos el morbo?

Te decimos qué es, cuáles son los límites, cuando se considera normal y cuando ya es un problema

¿Qué es Morbo?

Si buscamos la definición de Morbo en el diccionario encontramos que es:

  1. Enfermedad
  2. Interés malsano por personas o casos
  3. Atracción hacia acontecimientos desagradables.

Nos fascina lo prohibido, nos seduce lo grotesco, lo malo, lo reprobable.

Sólo así podemos explicar la audiencia de tantas series o secciones de crónica negra, o el éxito de cierto tipo de programas.

También puede que sea por eso por lo que a veces nos atrapan imágenes en las que previamente se advirtió que podrían herir gravemente la sensibilidad.

En todos estos casos, puede que haya interés por el argumento o por saber de la actualidad, pero hay algo más. Algo que atrae poderosamente: cuentan con grandes dosis de morbo.

¿Qué misteriosa fuerza hace que nos seduzca tanto lo malo, lo prohibido, el dolor o las miserias ajenas?

  • Las situaciones morbosas activan pasiones muy primarias, en la base de la propia naturaleza humana. Por eso nos cuesta tanto huir de su influjo.
  • El ser humano se mueve por su necesidad de sentir emociones.
  • Las bajezas humanas tienen mucho de transgresión, crítica, humor o liberación.
  • Son vivencias muy potentes. Eso explica la facilidad con la que tantas veces nos arrastran.
  • Otro punto es la necesidad de saber de los otros, lo cual nos genera placer.
  • El morbo también nos seduce de otras maneras. Algunas detestables como escudriñar la vida de las personas.

¿Y por qué caemos?

Porque el interés por los otros está inscrito en los genes.

Desde que nacemos, nos guía una fuerza que nos hace fijarnos en las personas. Gracias a ella aprendemos; aunque pronto nos enseñan a reprimir ese impulso a favor de la privacidad y respeto a la intimidad. Sin embargo, el instinto permanece. Saber de los otros genera placer.

Dedicamos la vida a controlarnos y muchos lo logran. Pero el sensacionalismo sabe de formas maquiavélicas para desatarlo.

Afortunadamente, no siempre lo consigue.

El morbo también se nutre de la enigmática atracción del ser humano por el miedo, lo dañino, lo desagradable, lo malvado.

Freud habló de cómo en lo más profundo de nuestro ser existe una potente pulsión que une estrechamente al miedo con el placer.

La ciencia también ha encontrado respuestas. El cerebro responde automáticamente a imágenes o noticias de impacto disparando grandes dosis de adrenalina.

  • Los músculos se tensan, la respiración se acelera, aumenta el ritmo cardiaco, se dispara la alerta… Hasta que el córtex cerebral logra toma el control y advierte: “Esto no supone peligro”. Entonces llega el alivio.
  • Los músculos se relajan y la respiración se normaliza.
  • Y con el alivio, se dispara gran cantidad de dopamina, neurotransmisor asociado al placer y bienestar.
  • Ese estado de activación y posterior relajación, produce un efecto muy estimulante y casi adictivo. Muchos se enganchan a los efectos del susto y gustan de su repetición.
  • El morbo genera reacciones simultáneas de rechazo y atracción. Sí, realmente el ser humano es complejo y a veces contradictorio.
  • El morbo y el sensacionalismo están en todas partes. En la publicidad, el trabajo, entre los amigos; cada vez que se habla de la vida de otros, cuando nos enganchamos a imágenes de sufrimiento y muerte.
  • En el fondo todo esto nos recuerda que somos humanos.
  • Un poco de morbo quizás no sea tan malo. Sin embargo, nuestra sociedad vive marcada por el exceso y abusar de él tiene muchos riesgos. Sólo debemos recordar que una de sus definiciones lo asocia a enfermedad.

En el fondo, eso somos los humanos. Seres llenos de contradicciones.