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Así las cosas

Gabriela Warkentin, Javier Risco, Francisco Alanís 'Sopitas'

Lunes a Viernes 06:00 a 10:00 a.m.

#AsíSopitas: Libros físicos vs libros electrónicos, ¿cuál prefieres?

Aceptémoslo, todos hemos caído en la discusión

Que si el libro físico es mucho más romántico, porque te permite vivir esa sensación de poseer una obra o que si el libro electrónico es la manera más efectiva para ahorrar espacio y sobre todo, evitar esos incómodos momentos en los que alguien te pide prestado algún libro para nunca devolverlo.

Pero más allá de preferencias, conveniencias y defectos, hay otra discusión que parece cobrar relevancia en cuanto al futuro de los libros. Y es que pese a que durante mucho tiempo se nos ha dicho que los libros físicos “van a desaparecer”, para dar paso a un mundo en donde solo existan los libros digitales, la realidad parece decirnos otra cosa.

De acuerdo al último informe presentado por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, en el 2015 se vendieron 146 millones de libros físicos, rompiendo así con una tendencia negativa que se observaba desde el 2012, generando un ingreso superior a los 10 mil millones de pesos. De acuerdo al mismo informe, en nuestro país, existen 1,204 librerías, siendo el la Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León y el Estado de México en donde existen más librerías físicas, y si bien hoy en día una gran mayoría de los títulos editados se publican tanto de forma física como electrónica, sin embargo, es imposible ignorar la tendencia que existe a favor de los libros físicos. Si, esos que dejarían de existir y que cederían su espacio a archivos ejecutables que leeríamos en nuestras computadoras, tablets, teléfonos celulares y otros dispositivos.

Sin embargo, el libro físico parece repuntar a nivel mundial. De acuerdo a The Publishers Association, la venta de libros físicos aumentó también en países como España, Estados Unidos y el Reino Unido.

¿Es esto una tendencia?

Aún es demasiado pronto para matar a los libros electrónicos, pero lo que es un hecho es que en un mundo en donde la tecnología reina y en donde dedicamos gran parte de nuestro día a ver lo que sucede a través de una pantalla, hay pocas cosas tan placenteras como abrir un libro físico, hojearlo y perdernos entre sus letras.