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Tips para fortalecer el vínculo amoroso con tu bebé

Julia Borbolla, creadora de los proyectos Antenas y Escudo de la Dignidad, habla de las causas que generan un ruptura y las consecuencias a nivel social

¿Qué es?

Es un problema en el cual el niño es INCAPAZ de formar una relación normal o amorosa con otros.

Es el resultado de NO formar un vínculo con ningún cuidador cuando se es muy pequeño.

Existen dos tipos de RAD:

El RAD inhibido: la incapacidad persistente para iniciar la mayor parte de las relaciones sociales y responder a ellas de modo adecuado.

El RAD deshinibido: muestra una sociabilidad indiscriminada o la falta de selectividad al escoger las figuras a las que se apegan (familiaridad excesiva con extraños a quienes les piden cosas y les demuestran afecto).

Estos niños a menudo se sienten obligados a atacar y causar daño a otros, incluyendo animales, a niños más pequeños, a sus compañeros, etc.

Ciclo del apego

¡Los primeros 18 a 36 meses de vida son críticos!

Es durante este período cuando el niño se expone a una situación sana para amar, educarse y alimentarse.

El niño aprende que si tiene una necesidad, alguien gratificará esa necesidad y que la gratificación le llevará al desarrollo de su confianza en los otros.

Antes de la gratificación, aumenta la frustración.

Es durante este periodo de frustración cuando se ponen los cimientos para retrasar la gratificación.

Esto es un aprendizaje crítico con implicaciones para toda la vida.

Durante la demora después de su primer llanto, el niño puede ponerse progresivamente enfadado o furioso.

Es en este momento cuando es receptivo de los esfuerzos de gratificación de sus padres, lo que incluye el contacto físico, sonreír, mecer, alimentar, cambiar, establecer contacto ocular y consolar a través del habla.

Estos actos presentan una valiosa oportunidad para apegarse entre padres e hijo, y permiten que el niño comience a confiar en que sus padres pueden y le cuidarán y protegerán.

El ciclo es repetido cientos de veces durante los dos primeros años de vida del niño

Esto no indica que hechos posteriores no tendrán que ver con el curso de la vida de una persona, el punto es que si esto no se da así, es dudoso que el crecimiento personal suceda normalmente sin una intervención terapéutica específica

¿Dónde se rompe el vínculo? Causas del Desorden Reactivo del Vínculo (RAD):

Maltrato o cuidados negligentes

Pérdida física de los padres

Muchos cuidadores (no hay oportunidad de establecer un vínculo o el vínculo es interrumpido)

Ausencia emocional o falta de disponibilidad de los padres

Separación temporal debido a hospitalización

Problemas médicos de los padres en los dos primeros años de vida

Cuidados prenatales pobres o exposición al alcohol y las drogas

Sentimientos maternos de rechazo al feto

¿Qué pasa cuándo se interrumpe este ciclo?

Cuando el círculo del vínculo se interrumpe los problemas surgen en estas áreas:

Desarrollo social y conductual.

Desarrollo cognitivo.

Desarrollo emocional.

Pensamiento causa-efecto.

Desarrollo de la consciencia.

Relaciones recíprocas.

Paternidad/maternidad.

Aceptación de responsabilidades.

 


Síntomas:

Destructivo a sí mismo y a otros

Falta de sentimientos de culpa o de remordimiento

Negación a contestar preguntas simples

Problemas extremos de desafío y de querer controlar

Ánimo inestable

Alegaciones falsas de abuso

 

Comportamientos sexuales inadecuados

Exigencias o apegamientos inapropiados

Malas relaciones con los compañeros

Hábitos de comer anormales

Falta de control de los impulsos

Mentiras crónicas sin sentido

Formas o problemas inusuales de hablar–habla entre dientes

Dominante–necesita estar en control

 

 

 

Tips para padres

Explicar a los padres o tutores el origen del problema.

Potenciar espacios de comunicación diaria con el niño.

Priorizar la calidad versus la cantidad en interacción.

Fomentar que explique sus sentimientos y emociones (tristeza, alegría, etc.) más que lo que ha hecho

Marcar muy claramente las consecuencias de las conductas que queremos corregir.

Hay que rechazar las conductas malas del niño, nunca al propio niño. Es decir, le diremos que se ha portado mal pero no que es un niño malo, desobediente, etc.

Recordarle cuanto le queremos y lo importante que es él para la familia.

 

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