¿Qué tanta importancia le das a las pérdidas que tiene tu hijo?

Karina Trápaga, psicoterapeuta, explica cómo abordar estos temas sin lastimarlo

¿Qué es el duelo?

Es un proceso simbólico emocional, tiene que ver con un desprendimiento de un objeto, de una persona, de un lugar.

Es importante ligar el duelo con una pérdida, sin embargo no ante toda pérdida nos vamos a encontrar con un duelo.

Pérdidas de los niños

Muerte de los padres:

Entre el 4% y 7% de los niños han sufrido una experiencia de muerte de sus padres antes de la edad de 16 años.

Separación de los padres:

Los niños y adolescentes suponen que esto les traerá una pérdida en cuanto al contacto principalmente con uno de ellos y por lo tanto pueden sufrir un duelo.

Además la pérdida inicial potencialmente conduce a más pérdidas como amigos, el hogar, la escuela, la comunidad y algo muy importante la estabilidad.

Otros aspectos no tan evidentes

Cambio de colegio

La pérdida de un objeto ya sea un muñeco que es un elemento de seguridad y de transición, (un coche, anillo etc) y que tuviera un valor simbólico especial.

La marcha de una de las cuidadoras

Pérdida de status:

Cuando el niño, pasa de ser hijo único a no serlo, llega el hermanito , el cual le quita el lugar de rey y tiene que compartirlo y esto es mucho más fuerte cuando pasó mucho tiempo entre uno y el otro (4 años o más ).

¿Qué significa elaborar un duelo?

Significa ponerse en contacto con el vacío que ha dejado la pérdida, valorar su importancia y tener las herramientas para soportar el sufrimiento y la frustración que ésta trae

Factores que afectan lograr la adaptación a una pérdida son:

La edad del niño en el momento de la pérdida y el grado de apego.

Las características de la pérdida; si es repentina, lenta o violenta.

La sensibilización y ayuda de los miembros de su alrededor

Si no es la primera pérdida

Un aspecto importante a mencionar es la falta de consistencia en la disciplina tras la pérdida por compasión, esto puede generar dificultad en el proceso de adaptación.

Es importante NO MINIMIZAR y pensar que todo va a pasar y continuar como si no hubiera pasado nada

OJO, observar los cambios:

Hay que observar y ver si hay cambios como:

Baja de apetito o aumento

Miedos

Problemas para dormir

Aislamiento

Problemas de conducta

Irritabilidad entre otros

 

¿Qué hacer?

Lo mejor y más conveniente es buscar asesoría o atención psicológica de un profesional, no esperar a que la situación se agrave y se empiecen a conflictuar otras áreas de su desarrollo.

Cuando hay este tipo de eventos es muy frecuente que el niño o adolescente se sienta culpable, elabore fantasías al respecto y arrastre complicaciones emocionales o sufrimiento durante mucho tiempo.

Es IMPORTANTE darte el tiempo y buscar un espacio emocional para que el niño o adolescente pueda expresar sus emociones de rabia, ira , dolor con naturalidad, y darle la importancia necesaria que tiene el evento y que sepan que entendemos que perder algo duele y ayudarles a reparar.

 

¿Cuándo es necesaria la intervención de un profesional?

Algunos indicadores del duelo patológico son:

Tristeza severa que limita el interés en las actividades diarias

El niño presenta dificultades para dormir, comer o estar solo.

Regresión a comportamientos propios de un niño más pequeño

Imitación de la persona fallecida

Deseos de irse con la persona fallecida

Pérdida del interés en los amigos o el juego

Negativa a asistir a la escuela o descenso intenso y persistente de las notas.

 

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