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Cuando los hijos NO se van, ¿qué se hace?

¿Le has dado a tus hijos las herramientas necesarias para que puedan vivir solos, tomar decisiones, hacer sus vidas? Vidal Schmill, pedagogo, habla sobre este tema

Duele cuando los hijos se van, pero duele más cuando te los regresan… y más si nunca se fueron.

1. Educar tiene como meta que tus hijos sean aptos para vivir su vida SIN ti. Van a vivir más años sin ti que contigo. La meta no es que te abandonen, sino que no te necesiten para vivir su propia vida de manera autónoma y constructiva.

2. Cuidado cuando tu meta educativa es que “sean felices”. Es probable que nunca llenen tu idea de lo que eso significa y por lo tanto intentarás retenerlos.

3. Cuidado cuando no les das responsabilidades domésticas cotidianas. Si reduces sus responsabilidades ¿cuándo ejercitará y desarrollará su responsabilidad personal?.

4. Cuidado cuando no le permites tomar pequeñas decisiones en un principio y cada vez más decisiones. Siempre esperará que tú las tomes por él o ella (qué comer, qué vestir, cómo decorar, qué estudiar, qué pareja tener, etcétera.)

5. Cuidado cuando los tratas como niños siendo adolescentes y como adolescentes siendo jóvenes adultos. Desubicación total respecto a su edad respecto a sus responsabilidades (permisos, obligaciones, horarios, tareas, etcétera)

6. Cuidado si buscas que antes que otra cosa, tu hija o hijo “OBEDEZCA”. Tú no puedes controlar la conducta de tus hijos, puedes influir en ella. La obediencia es una meta educativa altamente peligrosa. Busca que tus hijos cooperen, colaboren, no que obedezcan. Deja de dar instrucciones.

7. Cuidado cuando tu proyecto de vida inicia, continúa y termina con tus hijos. La falta de intereses más allá de los hijos te atará a ellos e intentarás atarlos a ti. Hay edades que pueden ser prioritarios, pero hay otras donde no deben serlo.

8. Cuidado cuando les pones obligaciones que no le corresponden. Cuidar a un hermanito, a un abuelito de forma permanente. Una cosa colaborar todos y otra que tener cargas que no le corresponden.

9. Cuidado cuando le permites que renuncie fácilmente a algo difícil y tú lo cuidas “hasta que pueda” y lo defiendes del mundo exterior. Ya no lo va a intentar ¿para qué?

10. Cuidado si te sorprendes siendo celoso o celosa de sus novios o novias. Si te sientes desplazada(o), incluso agresivo sin justificación real hacia el galán o novia, requieres profundizar emocionalmente en tu propia forma de relación de pareja con un terapeuta.

11. Cuidado cuando pagas cosas que le corresponde pagar al joven adulto y no se las cobras o no intentas restablecer el equilibrio o la equidad. Si pagas, ellos nunca lo intentarán.

12. Cuidados cuando aceptas regresos a casa sin condiciones. Si regresa solo(a) o con hijos(as) en ambos casos el regreso es temporal y con condiciones de convivencia y pago. Pon fechas límites para que se muden y que se cumplan.

El resultado deseable de la educación: preparar a una persona para que ame bien y trabaje bien.

 

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