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Negocios

Salva al mundo, ganando dinero

Por cuarto año consecutivo, Forbes México se dio a la tarea de identificar 30 empresas que están en camino de cambiar la forma de hacer negocios en el país

La selección para 2017 incluye compañías que han logrado un crecimiento exponencial en poco tiempo, proyectos de gran impacto social, ideas disruptivas e innovadoras, así como historias de inspiración que alientan a otros mexicanos a emprender.

¿Qué es el Capitalismo Social?

La conexión entre la riqueza y la base de la pirámide

La premisa es ¿Cómo construir empresas sociales rentables para contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas de menores recursos?

Si más de 400 millones de personas en Latinoamérica vive en situación de pobreza, tanto las necesidades como las oportunidades para contrarrestar el problema son enormes.

En las economías emergentes de América Latina, África y Asia, el grueso de la población vive con múltiples carencias. Por lo tanto, cualquier propuesta de valor que llegue a la base de la pirámide tiene un enorme potencial.

En el lenguaje de los negocios a estas oportunidades se les denomina ‘encontrar un océano azul’.

En la base de la pirámide las necesidades son enormes. Hacen falta servicios de salud, educación, tecnología y vivienda, entre otras.

La base de la pirámide representa para las empresas sociales – aquellas que tienen por objeto dar solución a un problema social– un universo donde caben millones de océanos azules.

Un emprendedor social es casi como cualquier otro. Su vocación nace de un deseo y del espíritu por desarrollar una idea de negocios desde cero.

A estos emprendedores, además, los mueve el afán de ayudar a otras personas.

Los emprendedores sociales sueñan con cambiar el mundo.

Aquí es donde se puede emprender desde el capitalismo social.

La meta es hacer una inversión social con un modelo de negocio disruptivo que atienda una problemática colectiva.

Tener un perfil más filantrópico que empresarial es arriesgado porque el altruismo puede ganarle al corazón del emprendedor y hacerlo olvidar su objetivo de negocio.

De ahí la amenaza de que un emprendedor social no sea capaz de prosperar económicamente con su proyecto o emprendimiento, lograr la permanencia y un impacto a gran escala.

Sin embargo, entrar a este mundo implica responder una gran pregunta ¿qué estarías dispuesto a sacrificar en tu empresa para tener éxito e impacto social?

La respuesta es sencilla: margen EBITDA (Earning Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization).

¡Cuidado! No pretendo decir que una empresa social no deba producir el mayor EBITDA posible, lo que digo es que la base de la pirámide es tan amplia, que la única manera de generar dinero y beneficio en la base de la pirámide a la vez, sin perder la vena social, es pensar en términos de volumen.

Si ganas dinero vendiendo mucho, no ganes más vendiendo a un precio mayor.

Mejor expande el alcance con el mismo margen aunque eso implique menos rendimiento y más trabajo.

Ser un empresario social solvente y próspero tiene que ser motivo de orgullo, pues cada dólar generado para el empresario contribuyó a cambiar el mundo.

Un emprendimiento social no es más sencillo que un negocio tradicional.

Por el contrario, tiene más variables que considerar desde la planeación, como un modelo efectivo de generación de riqueza, un programa de reinversión de utilidades y herramientas para medir el impacto social y su efecto multiplicador al conectar el capital con la base de la pirámide.

Este modelo para generar rentabilidad e impacto social funciona, no importando lo que vendas. El objetivo es conectar con la base de la pirámide para multiplicar el capital invertido.

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