Libérate de las relaciones tóxicas

Mario Guerra, el “Rockstar del Amor”, te dice cómo identificarlas y si estás dentro de una qué hacer para salir de esa situación

¿Qué es una relación tóxica?

Es una donde suele haber disparidad emocional y falta de reciprocidad.

Le prestas dinero a un familiar, no sólo no te lo paga cuando ofreció hacerlo sino que además se ofende cuando le recuerdas la deuda. Si puede te vuelve a pedir prestado, ahora si “jurando” que sí te va a pagar todo.

Alguien a quien le haces favores y lo ayudas no acude a tu petición de apoyo cuando tú lo necesitas. Eso sí, si vuelve a necesitar de ti te volverá a pedir ayuda.

Es una que no te permite ser quien tú eres por temor a las consecuencias.

No pides lo que necesitas, no dices lo que piensas y no haces reclamos por nada para que el otro no se enoje, no te haga una gran escena dramática o acabe por acusarte de malagradecido.

Temes mostrar iniciativa y gustos por temor a la crítica y el desprecio

Es donde el otro te manipula o trata de controlar.

A quién frecuentas o contactas (familia y amigos)

Tus redes sociales.

Tus finanzas, tu forma de ser, vestir, comer, pensar y hablar.

Una donde el otro busca aislarte de los demás.

Te hará ver malas intenciones y complots en todos cuantos te quieren (además te venderá la idea que la única persona que realmente se preocupa por ti es ella.

Suele mostrar además celos exagerados, especialmente por cosas que se imagina, descontextualiza o exagera.

Donde se comete cualquier tipo de abuso.

Te presiona para hacer cosas con las que no te sientes cómodo o transgreden tus valores o tu dignidad.

El otro te hace sentir que nunca haces las cosas bien o nunca es suficiente lo que haces.

A veces te vende la idea de que estás en eterna deuda por lo que te ha dado o por lo que tú le has hecho o dejado de hacer.

En general te culpa de todos sus conflictos en la relación con frases como “es que tú me haces enojar”.

¿Por qué alguien entra en una relación así?

Generalmente no empiezan mal; si así fuera nadie caería en una.

Son relaciones donde uno, o ambos, gradualmente van llevando la relación hacia la descomposición, consciente o inconscientemente.

Las personas habituadas a las relaciones tóxicas buscan a sus complementos (el victimario a su víctima o el redentor a su pecador).

¿Y por qué estando ahí no salen rápidamente?

Parecería que la otra persona ejerce una especie de poder sobre quien es manifiestamente abusado o maltratado, pero quien lo permite es quien permanece ahí. ¿Por qué?

¿Cómo salimos de aquí?

Deja de negar la realidad. Si las cosas no están bien, no están bien.

Identifica qué ganas. Al estar ahí, ¿compañía?, ¿atención?, ¿sentirte “amado” por alguien?

Llena tú esos huecos. Haz cosas por tí y para ti que te hagan sentir como necesitas, pero deja de buscar que otro lo haga. Un clavo no saca otro clavo, sólo refuerza la tapa que cierra tu ataúd emocional.

Rodéate de personas no tóxicas. Aléjate de los atormentados, de los pesimistas, de los radicales, de los que todo lo saben y de los sufridos. Busca quien te escuche, te deje ser tú y te ayude a encontrar respuestas sanas desde tu interior.

Busca sanar la vergüenza. De sentirte inadecuado, insuficiente o indigno de ser amado por alguien que te quiera por quien eres, no por lo mucho que das y aguantas.

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