¿Cómo vives hoy a tu papá?

Mario Guerra, tanatólogo, habla de la importancia e influencia que tienen los padres en la vida de las hijas

Parecería que la tarea de los hombres es hacerse cargo principalmente de la convivencia con hijos varones, ¿pero por qué casi no se habla o representa la decisiva influencia que tienen los padres sobre la vida de sus hijas?

La figura del padre

La perspectiva de un padre con relación a sus hijos tiende, en muchos contextos, a ser la de ser un modelo a seguir, ser quien instaura la disciplina y alguien con quien jugar a las luchas para supuestamente fortalecer su carácter. Esto se hace mayoritariamente con los hijos varones, cuando los hay.

¿Qué tan importante es la influencia del padre en la vida de sus hijas?

La Dra. Linda Nielsen, profesora de psicología educacional y del adolescente de la Universidad Wake Forest en los EEUU, es pionera en el tema de la relación entre padres y sus hijas y autora de libros entre los que están “Entre padres e hijas” (2008) y “Relaciones padre – hija” (2012) y nos cuenta con claridad la decisiva influencia del padre sobre la vida de las mujeres.

Las hijas necesitan saber que el primer hombre de su vida las ama incondicionalmente, ya que el resto de las relaciones que formen con lo masculino tomarán ese primer patrón.

Aunque no debemos olvidar que el primer hombre de su vida no siempre es el padre biológico (puede ser un abuelo, un tío o una nueva pareja de la madre).

Las mujeres tenderán a buscar el mismo nivel de empatía y reconocimiento que sus padres les dieron en el resto de las figuras masculinas de su vida.

¿En qué áreas vemos la influencia del padre en la vida de la mujer?

El padre puede tener una influencia muy positiva en la vida de las mujeres cuando, estando presente, es una figura de apoyo, confianza y motivación. Es el papel del padre como un mentor.

Desarrollo personal

Tienen menos probabilidad de desarrollar trastornos alimentarios y trastornos depresivos cuando el padre ha hecho bien su papel.

Suelen tener una salud mental y emocional mucho más estable.

Estudios recientes muestran incluso evidencia de que la manera en que una mujer afronta el estrés en la vida adulta está profundamente relacionada con la calidad de la relación que haya tenido con su padre.

Aquellas que tuvieron relaciones tensas con su padre en la infancia y adolescencia suelen tener niveles más bajos de cortisol, lo que las hace hipersensibles e hiperreactivas al estrés.

Vida social

Quienes no tuvieron una relación cercana y de confianza con sus padres es más probable que desarrollen ansiedad de desempeño social, lo que dificultará que sus relaciones de amistad y convivencia sean fluidas y de conexión con otros.

Tradicionalmente, tanto hombres como mujeres, suelen decir que se sienten más cómodos hablando de temas complicados primero con sus madres antes que con sus padres, pero parece que esto está socialmente condicionado.

Un estudio señala que muchas mujeres hubieran querido hablar de temas personales y de relación con otros con sus padres y que, aunque al principio les hubiera resultado incómodo, les habría gustado recibir su consejo.

Vida académica

Las hijas que durante la época escolar y universitaria reciben la confianza y el aliento paterno para alcanzar metas académicas y atléticas, obtienen mayor autoconfianza y asertividad, lo que se traduce en mayores índices de éxito académico (tienden a terminar sus estudios satisfactoriamente).

Hay un dato interesante: Cuando a las mujeres estudiantes se les preguntaba que harían si su padre no estuviera muy de acuerdo con sus planes académicos, la gran mayoría dijo que no cambiarían de idea sin importar lo que su padre pensara, pero aquellas que tenían una relación cercana y de confianza con su padre, dijeron que reconsiderarían sus planes a la luz de la información y perspectiva que sus padres pudieran ofrecerles.

Las mujeres nacidas después de los años 70, tienen 3 veces más probabilidades de estudiar o trabajar en campos en los que su padre lo ha hecho. Esto por la mayor apertura de estas áreas a las mujeres y porque sus padres pueden estar más cercanos de ellas y servirles como mentores.

Vida laboral

Las hijas de los padres que intervienen de manera positiva en su crianza, tienden a entrar al mercado laboral de manera más exitosa (acceden a puestos con mejores sueldos) y acceden a puestos de trabajo más demandantes (liderazgo), tradicionalmente ocupados en su mayoría por los hombres.

Esto se hace más evidente cuando vemos casos de hijas que no tuvieron hermanos varones y sí tuvieron padres que las motivaron a alcanzar metas altas.

Eleanor Roosevelt, Charlize Teron, Natalie Portman, Condoleezza Rice, Indira Gandhi, Margaret Tatcher, Golda Meir (todos sus hermanos varones murieron), por ejemplo.

Vida de pareja

Una mujer que ha tenido buena relación con su padre es menos probable que tenga un embarazo adolescente y tiene más probabilidades de iniciar su vida sexual a no tan temprana edad en comparación con aquellas que no tienen una buena relación, las que tienden a ser más influenciables por sus novios adolescentes para hacerlo.

Tienden a esperar más para casarse o iniciar una vida de convivencia en pareja y también esperan más para decidir tener hijos, porque se enfocan más en disfrutar a su pareja y sus vida profesional primero.

Incluso el inicio de los signos evidentes de la pubertad empieza de manera más tardía cuando la relación con el padre ha sido buena.

Al parecer de manera inconsciente este desarrollo se acelera cuando la relación con el padre no ha sido buena, en un intento por encontrar una figura masculina que ofrezca el amor y reconocimiento que no se pudieron obtener.

Se entra en la disyuntiva entre el amor y una llamada en busca del amor

Hay más probabilidad que una mujer con una figura paterna cercana y cálida busque hombres que sean expresivos y cariñosos.

Suelen tener relaciones de pareja más satisfactorias y duraderas.

El impacto de la relación del padre para la elección de pareja es mayor incluso que el de la propia madre para las mujeres.

Los efectos de un padre disfuncional en la vida de la mujer se extienden a conductas observables como:

Problemas de comunicación.

Codependencia

Desconfianza

Celos

Apego inseguro

Ansiedad

Frialdad

Finalmente, incluso aquellas mujeres que conscientemente se hacen el propósito de encontrar una pareja que en nada se parezca a su padre, están, al menos de manera inconsciente, basando esa búsqueda en la misma figura que tanto temen reaparezca en sus vidas cuando su relación no ha sido buena.

Si la personalidad o actitudes de tu padre no han sido, ni son, propicias para un acercamiento cálido, entonces lo mejor es que te pongas a salvo y guardes distancia. No tiene ningún sentido con que ambos sean víctimas de sus propias limitaciones personales. Busca trabajar de manera unilateral para sanar no sólo ese vínculo, sino el que has establecido con todos los hombre de tu vida a raíz de ese vínculo paterno lastimado.

Si se presta para una mejor relación, procura acercarte a él poco a poco. Conversen, escúchalo y comparte con él tu sentir y pensar inicialmente sobre temas cotidianos antes de pasar a conversaciones más profundas o complejas. Esta puede ser la oportunidad de acercarte a una figura fundamental en tu vida y buscar reparar viejas heridas, muchas de ellas producto de un temor injustificado hacia la figura paterna.

Si eres un padre que ha estado distante de tu hija, y te interesa mejorar su relación, estás en un buen momento para acercarte a ella, reconocer los errores que pudiste haber cometido durante su crianza y ofrecer un espacio de buena voluntad para iniciar una nueva forma de relacionarse quizá ahora como dos adultos. Pero cuidado, si no te sientes capaz de tener este acercamiento, tus emociones son inestables y toman el control de tu pensar y actuar, tal vez sea oportuno que te mantengas distante, porque un padre ausente quizá causa menos daño que un padre profundamente disfuncional. Al menos le dejas la oportunidad de crear una imagen tuya distinta desde la imaginación.

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