REPORTAJE ESPECIAL

Maternidad subrogada, el negocio clandestino que aprovecha el vacío legal (Reportaje)

W Radio presenta este reportaje especial, en tres entregas, que retrata la situación vulnerable a la que se enfrentan mujeres cuando, por necesidad económica, rentan su vientre; una práctica que en México carece de regulación específica y de la cual clínicas se benefician para hacer negocio. Hoy compartimos los casos de Rosa y Azul

Su origen, una necesidad: cumplir un sueño. Para unos ser padres, formar una familia que socialmente o biológicamente les fue negado. Para otros, obtener dinero para cubrir fuertes necesidades.

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Maternidad subrogada, parte dos

Maternidad subrogada, parte tres

Maternidad subrogada, renta de vientres o vientre de alquiler, se define así al proceso en el que se establece un acuerdo entre un pareja que por diversos aspectos no puede embarazarse y una mujer dispuesta a prestar su útero, su cuerpo, para que se le transfiera uno o varios embriones de los solicitantes con el compromiso de entregar al bebé al darlo a luz. Una labor altruista que para muchos resulta un verdadero negocio.

Rosa y Azul, así las llamaremos, vivieron una pesadilla distinta bajo el mismo techo. Fueron contactadas en Facebook por la agencia americana Surrogacy Beyond Borders o SBB, la oferta: recibir entre 150 y 170 mil pesos al término del embarazo. Los requisitos son ser mayor de 21 años, madre soltera, haber tenido al menos un hijo y aprobar los exámenes de salud. Al ser aceptadas fueron trasladadas a una casa en Cancún y la clínica Fertility se hizo cargo de su revisión mensual. Sin embargo, lo que vivieron en el inmueble cuidado por una mujer de nombre Michel Belarde fue muy distinto a lo que les ofrecieron.

Ella es Azul:

“Que me podía llevar a uno de mis hijos, una vivienda agradable, una despensa y al final del proceso, alrededor de 150 mil pesos… Me embarazo al primer intento y a los cuatro meses me envían a Tabasco porque los bebés no pueden nacer en Cancún… Sí, me llevaban al médico una vez al mes, el problema era que la señora que estaba a cargo de nosotros que se llama Michell Belarde. Yo me puse mal en varias ocasiones y nunca me hizo caso. Me decía que me fuera a la Farmacia del Ahorro y cosas así… Me imagino que eso tuvo que ver en que a mí se me murió el bebé… Bueno, tomé la decisión porque tengo tres hijos porque yo quería tener un patrimonio para ellos, un enganche para un pequeño departamento o un negocio”.

El bebé que gestó era una solicitud de una pareja de la tercera edad del extranjero que deseaba tener una huella de su hijo fallecido. El bebé murió al sexto mes lo que provocó que Azul casi perdiera la vida. De Tabasco fue llevada por familiares y sin apoyo de la empresa al entonces Distrito Federal, donde la atendieron medicamente y salvó la vida.

“Toda mi sangre estaba infecta porque al yo tener un cuerpo muerto dentro no me podía mover, era como un muñeco de trapo… A los dos meses, como esto se hace público por los medios, se comunica conmigo la dueña de la agencia. Ella me dice que no sabía todo lo que nosotras pasábamos, los maltratos y todo lo que esta señora nos hacía. Lo que yo recibí por todo lo que me pasó y el precio que tuvo mi vida y la vida de esa criatura fueron 20 mil pesos”.

“Eres una exagerada”, “no te quejes”, eran algunas de las frases que les dirigían a las mujeres en el inmueble de donde no tenían libertad de salir y debían limpiarlo recurrentemente.

Al ser trasladada de Cancún a Tabasco, con siete meses de embarazo, Rosa logró dar a luz con vida a una gemela quien convivió la mayor parte de embarazo con su hermano muerto desde el cuarto mes.

“En el cuarto mes se dieron cuenta… Ya cuando me tocó mi cita, la doctora dijo, el bebé no late, no se mueve, no nada… Yo pensé que me iban a dar algún tratamiento o algo para ver el bebé que estaba muerto dentro de mí, tampoco, absolutamente nada. Cuando nació la niña el oncólogo se impresionó, porque aún estaba el cuerpo del bebé ahí, y él dijo: ‘¿Por qué no me dijeron nada, por qué no me dijeron que tenías otro cuerpo dentro para que yo te hubiera dado un tratamiento porque esto te ponía en riesgo a ti y a la bebé’”.

Rosa rentó su vientre para pagar sus estudios. A estas mujeres, en la casa de Cancún, les brindaban una despensa básica mensual que no alcanzaba para alimentarlas. Si tenían suerte, algunos de los padres solicitantes visitaban la casa y sólo así la encargada las surtía de alimentos. Sumándole a estos pesares, Azul y Rosa no recibieron el dinero prometido.

“Cada mes te van pagando una proporción del total, es decir de los 160 mil pesos que te están ofreciendo, te están pagando 14 mil, bueno depende, se supone que eran mil dólares según el tipo de cambio como estaba pero nunca nos daban exactamente como estaba el dólar porque Michell, pues hacía sus business allá y terminaba quitándonos”.

Azul recibió menos aún.

“Recibí tres mensualidades de 13 mil pesos, cuando a mí me pasa esto. Yo no tenía el dinero, y automáticamente ellos me dicen: ‘Ya no hay bebé, ya no recibes nada y hazle como quieras’. Resulta que el tal contrato no tenía validez, ellos sólo lo hacen como para tenernos controladas, para que tengamos miedo para que sintamos que si hacemos algo malo te vas a ir a la cárcel porque no es tu bebé, pero no tenía validez, no estaba ante notario”.

“Ponte a trabajar”, “qué no piensas en Dios”, “no tienes conciencia”, son algunos de las críticas que desde las redes sociales o incluso algunas personas hacen a las llamadas madres de alquiler. Y aunque muchos son los caos, Azul y Rosa nos compartieron el sentimiento que tuvieron por sus hijos, como ellas les dicen, aunque no de sangre.

Azul: “Yo estaba consciente desde el principio que no era mío, pero era una criaturita, era un angelito que iba a llegar, que yo estaba ayudando a que viniera, era como la casita. Yo le hablaba, yo le ponía hasta música, no sé yo pensaba que iba a venir y que iba a tener una vida bonita, y que lo estaban esperando con mucho amor, y no fue así”.

Rosa: “Yo todavía pienso en esa niña, pido por ella, pido que esté bien y que realmente su papá, la cuide, la proteja, que no me salga enfermo, pedófilo o algo así, o sea pienso todo eso no… y de hecho yo le hablaba mucho cuando estaba en mi vientre, le decía: ‘No soy tu mamá de sangre ni de carne ni nada, pero espiritualmente soy tu mamá’”.

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